|    Síguenos en:  
Síguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  Síguenos en Google+  Síguenos en RSS
 
Blogs / Outsiders /
Compartir: Enviar a un amigo  Síguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  

Yo, el parisino

LOL.
Actualizado 15 de octubre, 2012
Mijaíl Peralta, Periodista, En París desde 2009
Mi amiga Limay González (nombre falso) me escupe la conocida sigla por WhatsApp, como respuesta a mi comentario: Yo soy parisino. LOL, añade la muy atrevida. No hay que ser francés para ser parisino, me defiendo. Baker, Cortázar, Vallejos (Me moriré en París con aguacero), Dalí, Hemingway o Pizarnik…. LOL. Me ofendo. Salto a comerme mi ciudad. Mía, mía, que ninguna caribeñita de Coral Gables me la va a quitar.
Llaves, navigo, Smartphone… textos para mis amigos. Coucou. ¿Où ça? J’arrive. Navego en el 95, con la cara hacia Saint-Germaine. Mis oídos se inflan de París, de Groove Armada. Sonrío con la solemnidad que un par de gafas le otorgan a mi rostro. Les Grandes Magazines, l’Ópera, el Louvre, viejo y gigante y cristalino. En el Sena redescubro porque me gusta esta ciudad.
Yo no sé qué les pasa a los demás con París. Sí sé que yo, que aterricé aquí gracias a un gesto hermoso de la suerte, me he creído lo que me inventé. Sin machacar mis responsabilidades, sin comprometer mi esencia, elaboré un yo que ya hasta resopla ante la adversidad y duda de las imperfecciones ajenas de las que mi perfección adolece. Yo, el parisino. Ése que casi fue el Santiaguero, o el Madrileño (y que siempre sueña calladamente con ser un envejeciente Gaditano). ¿Quién soy sino aquel quien quiero ser? Voilà.
Una tarde de amigos. Una terraza, tragos y esas cosas, sobre omellettes y cigarrillos; gente flaca en ropa linda y gente linda que ni se fija en uno, pero que uno devora con la retina: estamos en el corazón del distrito 6. Oauis, je goûte ton truc. El aire de chef, c’est le meilleur chèpasquoi de Paris. Suena Chris Cornell. No es verdad que él tenga un restaurante aquí. Es un mito. Allez les enfants, je vous laisse. Y me paro, sin pagar, y me pierdo detrás de un Monprix, con el culo roto por el asiento de una vélib.

Camino el Canal. En el reflejo del agua veo el recuerdo de aquella vez que le pregunté a Manuel Mora Serrano quién era esa mujer que cantaba y, al borde de aporrearme con la boina, me dijo que si había que explicarme quién era Edith Piaf, Peralta Romero tenía mucho que enseñarme. Y es mentira, pero no niego que años después, caminando por Belleville, se me escapó aquello de je ne regrette de rien.
 

Y sí, obvio. Un día me iré, porque irse es la única salida para aquellos que han disfrutado lo que amaron. Mientras, me aferro a la idea de que, sí y mil veces sí, soy parisino, tanto como de Alma Rosa II. Total, en ambos lugares hay una calle San Vicente, aún las diferencias sean temiblemente profundas. LOL.
Volver arriba Volver arriba
Compartir: Enviar a un amigo  Síguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  
Comentarios Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 


Publicidad


Revista U © Asalvo Comunicación. Todos los derechos están reservados.
Diseño por The Black Jaus & Emilio Gómez. Plataforma por WordPress.

Aviso Legal | Política de privacidad | Publicidad