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Beat / Yo soy el arte /
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Trazo: José Ramia & Nathalie Ramírez bocetan ideas

DOS ARTISTAS JÓVENES DOMINICANOS CON MUCHO TALENTO Y CERO PRETENSIONES
Actualizado 16 de abril, 2012
Ismael Ogando
Quisqueya, la indómita y brava, hoy más bien la dócil y apática. A un mes y semanas de celebrarse el Opus Dei democratico, la ciudadanía se mece entre dos colores, en un binomio eterno que amenaza y arroba de optimismo al más cínico de los dominicanos. Pese a esto, se mantiene uno con el animo arriba, ¿no? Con la base de la pirámide de Maslow víctima de la negligencia muchos artistas han reemplazado las necesidades básicas de dicha pirámide por otras de menor necesidad.
 
Aun así no dejan de aparecer buenos e interesantes trabajos en el panorama, como es el caso de José Ramia, pintor de origen cibaeño que trata temas muy personales con la ironía que ameritan. Ramia, a quien conocí una noche en Santo Domingo, me describió su obra como un producto de la influencia del cómic y el bad painting alemán. Sus composiciones comprenden un caos exquisito donde los colores puros son delineados por gruesos bordes que empujan a los personajes de las obras a saltar de la bidimensionalidad a una autónoma existencia. Aunque da cierto aire naïve, el trabajo de Ramia parecería querer contar algo muy serio disfrazado de caricatura en Technicolor, tipo Looney Tunes. Los trazos en sus lienzos dicen a gritos algo mudo, a lo que se le debería prestar especial atención.
 
Otra de esas noches, di por casualidad con Nathalie Ramírez, a quien había confundido con Natalia, una chica de la ciudad que se encarga de crear cerámica y hacer picnics. Con Nathalie Ramírez, luego de aclarar el error, pude notar una frescura única y agradable en su forma de expresar las ideas de su cabeza. Todavía no veía sus trabajos, al menos no su última muestra, la cual había abierto en el Centro Cultural de España esa misma noche que la conocí, pero que ya había cerrado para la hora en que había llegado a la zona colonial. Unos días después me envió un dossier, porque se lo había pedido, pues me interesaba escribir sobre su trabajo. Al día siguiente fui a su exhibición y me llevé una muy buena impresión. Nathalie, con un dominio del trazo único de titán sobre papel, exhibió una extensa serie de dibujos interesantísimos. Había tomado clases de retrato en vivo y con base en ese conocimiento presentó una enorme cantidad de estampas populares del Santo Domingo moderno en su más cruda, aburrida e intensa cotidianidad.
 
José Ramia y Nathalie Ramírez
 
De repente esa impresión que me había llevado de la artista la noche que hablamos, cambió. Ya Nathalie no me parecía una chica mansa y social que con todos podía tener una ligera y amena conversación. En ese momento esta chica se me parecía más a una mujer con discurso. Es increíble cómo en nuestro alrededor todos fluimos, hacemos nuestra lucha y continuamos apáticos a la eminente decadencia social en la que estamos viviendo. 
 
Son muchos los que anónimamente están creando su lucha, a su manera, con lo que pueden. Esos, principalmente los que muestran fe en sí mismos. José Ramia y Nathalie Ramírez, dos artistas jóvenes y talentosos. Desligan el ego de su talento pero están muy conscientes de su capacidad. Son dos nombres cuyas obras en este mes les invito a conocer y analizar.
 
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