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Tormentoso verano

Es verano y llueve en la ciudad de México.
Actualizado 15 de agosto, 2012
Ciudad México
Siempre ha sido así desde que vivo acá. Llega junio y la ciudad empieza sus inundaciones, el clima se descoloca y si uno es precavido tiene que salir de casa abarrotado de ropas y objetos necesarios para enfrentar todos los cambios climáticos posibles. El kit es más o menos así: abrigo, botas y calcetas para el frío de las mañanas. Zapatitos frescos para el mediodía, bolsa para guardar las calcetas a eso de las dos de la tarde, blusa de manga corta para no deshidratarte en interiores. Luego, a partir de las cinco de la tarde, paraguas y gorro protector para las granizadas. Después de las siete se saca de nuevo el abrigo, aunque resultaría mejor un rompevientos o una gabardina para la lluvia. A las ocho o nueve de la noche: bufanda, botas, paraguas y un deseo fallido de que el valle no termine anegado. Después de la nueve de la noche, nada, el verano termina atrapándonos en la cama y es comprensible. Tras librar la batalla climática del día, llegar ilesos a casa es un triunfo. Salir a la calle nuevamente es síntoma inequívoco de alguna patología.
Estos veranos de abrigos en los bares (con sus carencias terribles de faldas y vestidos) aún me siguen sorprendiendo. Mi isla sabe del verdadero verano; también hay lluvia, sí, pero salen a pasearse los vestidos, las faldas ligeras. He visto las reacciones del amor frente al calor de esos aguaceros caribeños.
 
Aquí el verano es triste, señores. Las tormentas nos persiguen en todas las fiestas y uno termina eligiendo un película más en casa; el mismo atuendo de refugio, de ánimo derrotado: pijama manga larga, calcetas gruesas, té de manzanilla con tila, música para los encierros nocturnos. Desde Europa te escriben los amigos, hablan de jardines rojizos por el sol, mencionan sin pudor algunos pantalones cortos nuevos, informan sobre grados Celsius de calor mientras uno se toma otra pastilla más de vitamina C para prevenir las gripes de la época.
 
Dicen en las noticias que no había llovido tanto desde 1996. Avisan que faltan al menos 250 tormentas más en el D.F. Lloverá hasta mediados de septiembre y se nos ahogará el verano en este valle. Yo estoy planeando un escape decente a alguna costa, hacia un estío real. Uno se enamora en los veranos ¿no es lo que dicen las canciones? ¿Cómo enamorarse encapuchado y con paraguas de Spiderman en mano?
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