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¡Este año no, por favor!

¿Cuándo les decimos la verdad sobre Santa Claus?

RECOMENDACIONES SOBRE EL MEJOR MOMENTO PARA REVELAR A LOS HIJOS EL SECRETO TRAS LOS PERSONAJES Y LAS TRADICIONES DE NAVIDAD
Actualizado 10 de diciembre, 2014
POR: Emilio Gómez FOTO: Fuente externa

La Navidad es una época llena de magia, en especial para los niños. Sin embargo, parte del desarrollo de éstos para alcanzar la madurez es dejar atrás algunas de sus creencias más profundas, como la verdad sobre los personajes más adorados de esta temporada especial. Todo padre sabe que en algún momento le tocará revela a sus hijos que, como dice el chiste, los Reyes Magos y Papá Noel en verdad son “Papá… No Él”. ¿Cuál es la manera más correcta de hacer entender a los chicos el porqué les hemos estado mintiendo durante toda su época formativa?

El sitio médico WebMD recomienda a sus seguidores que esperen a que el niño mismo empiece a dar señales de que sospecha. “En verdad no existe un momento apropiado para decirle a los chicos que no existe Santa Claus”, explica el psicólogo de adolescentes Glen Elliott en una entrevista para WebMD. “Lo importante es estar atento a las señales que da el chico e intentar no prolongar la fantasía por su propio deleite cuando ellos estén listos para dejarla atrás”.

La mejor opción suele ser que lo escuche de la boca de sus padres pues puede sentirse engañado por ellos de otra manera. Las reacciones a la verdad dependerán mucho del nivel de madurez del niño, sin importar si la escucha de la boca de sus padres, de un amigo de la calle o llega por sí mismo a la respuesta del “enigma navideño”. Si es muy joven quizás ni registre la información. Después de todo San Nicolás, Melchor, la Vieja Belén, Gaspar, el niño Jesús, Baltazar, Rodolfo el reno y el resto del repertorio navideño es tan importante para sus vidas en cierta edad que su cerebro mismo le ayuda a filtrar sus dudas. (Si unos de ustedes lectores es un menor de edad, todos esos personajes existen, así que puedes dormir tranquilo… ¡ve a jugar afuera!)

El editorial Is There a Santa Claus? (IMAGEN: The New York Sun.)

Ahora, cuando estén listos para escucharlo, lo importante es hacerles entender que todo el engaño y la tradición es sólo una forma de comunicar los valores positivos inherentes en la Navidad. “Explíquele a sus hijos e hijas que los ritos asociados con Santa y los Reyes Magos son sólo una forma de expresar la felicidad de dar en vez de recibir y el amor que usted siente por ellos”, dice la psicóloga infantil Helen Egger a WebMD. Por tanto, decirles no significa revelarles que han sido engañados durante mucho tiempo, sino más bien hacerlos parte de la tradición y la fantasía, compartir con ellos el secreto y la magia.

La autora Martha Brockenbrough, por ejemplo, escribió una carta editorial dirigida a su hija en el diario The New York Times cuando la pequeña le preguntó si ella era Santa Claus. En resumen, la escritora explica que ella es quien le envuelve los regalos y se los obsequia, pero no, ella no es Santa porque su labor es importante, es demasiado grande para una sola persona y ha persistido por mucho más tiempo del que hemos estado vivos. “Santa es un instructor, he sido su discípulo y ahora tú también sabes el secreto de cómo baja por todas esas chimeneas en Nochebuena: recibe ayuda de todas las personas cuyos corazones están llenos de alegría”, cuenta Brockenbrough.

Ahora, si ellos se van a enterar de todos modos, ¿por qué no decirles la verdad desde el principio y quizás evitar romperles el corazón luego? Es simple, todos, desde el más creyente hasta el más ateo, desde el más pequeño hasta el más maduro, necesitamos algo a qué aferrarnos; en esta época que nos une y nos llena de esperanza, necesitamos no sólo creer que existen todos los personajes de la Navidad, sino que su poder y sus valores residen en nuestros corazones.

Nunca este último mensaje ha sido explicado mejor que en Is There a Santa Claus?. Quizás la carta editorial más reconocida del mundo, fue escrita en 1897 por Francis Pharcellus Church, uno de los editores del periódico The New York Sun, en respuesta a la inquietud de la joven Virginia O’Hanlon. “Por favor, dígame la verdad”, pidió entonces la menor de 8 años, “¿existe un Santa Claus?” Church, como hiciese Brockenbrough siglos después para su hija, justificó la existencia del viejo gordo de trineo y abrigo rojo mezclándolo con todo lo positivo no sólo de la Navidad, sino de la condición humana. “Sí, Virginia, existe un Santa Claus. Existe con la misma certeza de que existen el amor, la generosidad y la devoción, y como sabes, estas cosas abundan y dan a tu vida su mayor belleza y alegría”, explica Church. “¡Cuán deprimente sería si no hubiese Santa Claus! ¡Sería igual de malo como si no hubiese Virginias!”

Haz clic aquí para leer la carta Is There a Santa Claus? en el sitio web de The New York Sun (inglés).

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