Roncar puede generar a un individuo problemas de convivencia y de salud. Quizás por eso se han escrito libros sobre el tema, se celebran congresos, charlas y se ha creado un sinnúmero de objetos que van desde almohadas con diseños especiales, tiras nasales, gomas mandibulares, cobertores para la dentadura e innovadores dispositivos, que también persiguen el objetivo de que los roncadores se despidan de su problema. Uno de ellos viene en forma de reloj de pulsera y es capaz de identificar el ronquido por las vibraciones del sonido. Su función al detectarlo es mandar una pequeña descarga eléctrica al roncador, ya sea para despertarlo o para provocarle un cambio de posición. Pero dejemos de mencionar estos ‘remedios’ y hagamos una pausa para pensar si realmente le prestamos atención y le damos importancia a el hecho de si roncamos o no. En realidad muchos de nosotros no lo hace, quizás porque no nos imaginamos que roncar puede ser indicio de un problema más serio.
El ronquido es un sonido áspero generado por la turbulencia del flujo de aire durante el sueño. Según la guía de salud virtual Medicine Plus, “éste se da cuando existe una obstrucción al paso de aire a través de la parte posterior de boca y nariz, (donde coinciden la lengua con el paladar blando y la campanilla)”, y ese aire (respiración) no encuentra el camino libre, entonces estas estructuras chocan, produciendo una vibración durante la respiración y generando así el ruido del ronquido. Se divide en dos tipos, el ronquido benigno, que se produce de forma continua y sin ruidos entrecortados, y el maligno, que produce una obstrucción parcial o total de la garganta, ocasionando frecuentes episodios de paro respiratorio y otros trastornos del sueño. Diversos estudios publicados en la web afirman que los hombres tienden a roncar más que las mujeres, reflejando ellos un porcentaje de 35%, mientras que ellas, de un 28%. Quienes roncan no duermen bien y a menudo despiertan con la sensación de cansancio, como si no hubiesen dormido lo suficiente para repornerse.
Si se duerme en pareja y uno de los dos ronca muy alto, esto podría llegar a provocar un desequilibrio familiar. Asimismo, roncar perjudica notablemente el reposo y puede afectar la conducta social del individuo, producto de la somnolencia mañanera. Roncar también afecta el rendimiento y el desempeño de una persona durante el día, impidiéndole desarrollar de manera ágil y vivaz sus actividades en buenas condiciones físicas, intelectuales y emocionales.
Pero, ¿por qué roncamos? Pese a que en la mayoría de las personas la razón del ronquido se desconoce, existen varios factores que lo provocan, como el cansancio físico y la ingesta de mucha comida o alcohol antes de ir a dormir. Expertos de Medicine Plus asegura que algunas causas potenciales pueden ser: el sobrepeso, que lleva a tener tejido excesivo en el cuello y presiona las vías respiratorias; la congestión nasal por resfriados o alergias; la hinchazón en la campanilla, inflamación de las adenoides y de las amígdalas que obstruyen las vías respiratorias, así como el uso de somníferos a la hora de acostarse, las variaciones congénitas en el tamaño de la lengua y anomalías en los huesos de la cara. Si quieres identificar las causas de tus ronquidos, te recomendamos visitar un especialista en trastornos del sueño o un otorrinolaringólogo.
También puedes optar por una autoevaluación desde la web de la British Snoring & Sleep Apnea Association, que dispone de una serie de tests para nariz, boca, esófago y lengua, que te ayudarán a descifrar de dónde proviene tu problema.