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Actualizado 15 agosto 2011

´Over´ visto desde Maya Angelou

LAS SIMILITUDES ENTRE ´I KNOW WHY THE CAGED BIRD SINGS´ Y LA OBRA DE MARRERO ARISTY SON INEVITABLES
Empecé a conocer I Know Why the Caged Bird Sings de Maya Angelou (‘yo sé por qué canta el pájaro enjaulado’, o el pájaro en su jaula) después de terminar la labor editorial de la nueva edición de Over para Alfaguara. Teniendo fresco el argumento de este clásico dominicano moderno fue inevitable encontrar parentesco y puntos de contacto entre el libro autobiográfico de la escritora estadounidense y el testamento ideológico que es la novela de Ramón Marrero Aristy.
 
Maya–no hay manera de no llamarla por su nombre–es poeta, educadora, artista polivalente, activista de los derechos civiles. Creció en Arkansas, en la década de 1940, en medio de los campos de algodón. Fue una niña negra del Sur que creció sufriendo la implacable segregación racial impuesta por los blancos, consciente además de estar fuera de lugar, como dice en este su primer libro, de 1969.
 
Marrero Aristy, periodista, escritor, funcionario público y disidente durante el trujillato, publicó su novela en 1939. A través de Daniel Comprés, su protagonista y álter ego no confeso, cuenta un ciclo de zafra bajo la brutal explotación laboral que sufren los obreros de la caña por parte de las empresas azucareras de capital extranjero, despojados además mediante el ‘over’, el sobreprecio que han de pagar por las ínfimas provisiones que compran. 
 
Son dos relatos sobre la opresión y discriminación, racial y económica. Maya y Marrero (Daniel) Aristy son escritores-protagonistas que a través de la palabra escrita y por la poesía recorren un camino de redención, de denuncia y testimonio. En ambos casos la vida es determinada por la tierra, en plantaciones de caña o de algodón, por el miserable jornal de los trabajadores y la imposibilidad de salir del círculo de la pobreza; la ausencia de la madre dejará su impronta, y una bodega y una tienda de provisiones serán medio de subsistencia y atalaya para tomar distancia y convertirse en testigos, a la par que víctimas, del sufrimiento que causan la codicia de los hombres y un sistema excluyente. Aunque el balance final será muy distinto en cada caso.
 
Dice Maya, p. 9: “Y les esperaba otro día tratando de ganar lo suficiente para todo el año, sabiendo con toda certeza que iban a terminar la temporada como la empezaron. Sin dinero ni el crédito necesario para mantener a la familia por tres meses. En la época de recolección del algodón la caída de la tarde revelaba el rigor de la vida de los negros en el Sur, que temprano en la mañana era atenuado por las bendiciones de la naturaleza: somnolencia, olvido y la suave luz de las lámparas”. 
 
En “Over” leemos, pp. 101 y 165: “La zafra tiene más de cien días. Los trabajadores que la vieron llegar, llenos de alegría, se van convirtiendo en sujetos indiferentes que realizan su trabajo sin esperanzas. Todas las mañanas, antes de salir el sol, desfila la turba harapienta, maloliente–con un hambre que no se le aparta jamás–, camino del corte, como una procesión de seres sin alma. […] Se fue la máquina con su melena de humo negro, y se los llevó a todos, gastados, sin dinero, decepcionados hasta el año que viene, o hasta más nunca tal vez”.
 
Ramón Marrero Aristy murió asesinado a los 46 años por el siniestro régimen dictatorial al cual sirvió. Daniel Comprés deja el ingenio y sale a la noche, con un destino definitivamente incierto. Maya todavía vive. La violación sexual que sufrió a los 8 años no le torció una senda hacia una vida plena, creativa, inspiradora, remontando, con el espíritu de lucha y resistencia de sus hermanos negros, las edades oscuras del siglo XX. 
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Comentarios 1 Comentario
1 | CÓMO OLVIDAR OVER
Roberto Severino | 30/08/2011 | 19:59
Gracias por tu columna. Leeré cuanto antes la obra de Maya Angelou, porque además de tu recomendación, tengo el recuerdo de la lectura de Over. A mí me encantó esa narración tan cruda del trabajo en los bateyes con pinceladas de sutileza en la descripción de la zona rural que hace Marrero Aristy y gracias a las ocurrencias de Cleto, el policía del central me vi obligado a releerla más de una vez.
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