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Olvidados por Óscar

En esta temporada de premiaciones de cine rendimos tributo a las obras maestras y a los grandes realizadores que no fueron nominados por la Academia, pero que en el gusto del público mundial han recibido entusiasmados aplausos y el más alto reconocimiento.
Actualizado 12 de febrero, 2013
POR: Emilio Gómez FOTOS: Fuente externa
Las premiaciones no son perfectas. Es casi imposible que la lista de galardonados de una entrega específica complazca a todos los seguidores del tema que sea resaltado, sea éste arte, ciencias, música, televisión o cine. Los Óscar no son una excepción. La ceremonia organizada cada año por AMPAS, la Academia norteamericana de artes y ciencias cinematográficas, es la gala de cine más famosa de todo el planeta y se puede argumentar que hasta ellos se equivocan frecuentemente con las cintas que declaran ganadoras. Cuando decimos errores, no nos referimos a cuando eligen una nominada a diferencia de otra. Decidir si Lincoln es mejor que Django Unchained es relativo, pues ambas son excelentes por diferentes razones. Asímismo The Shawshank Redemption, una de las obras más aclamadas de los últimos veinte años, no ganó una sola estatuilla, pero al menos recibió siete nominaciones. Con errores del Óscar nos referimos más bien a los “olvidos”: actores, directores, documentales y largometrajes ignorados por la Academia en su momento que merecían al menos una mención. La lista es muchísimo más larga de lo que podemos imaginar.
 
Líderes negados
Antes de la llegada de Steven Spielberg, el nombre ‘Hitchcock’ servía para describir a un buen director de cine. El inglés panzón-conocido tanto por sus obras maestras como por su silueta característica-redefinió el lenguaje visual del cine a la vez que estableció las técnicas más efectivas de contar historias y crear suspenso en la pantalla grande. Sin embargo, durante toda su carrera sólo fue nominado cinco veces como Mejor Director y nunca ganó, a pesar de que en 1941 su Rebecca fue nombrada Mejor Película. Ni siquiera fue nominado por cintas como North by Northwest, Strangers on a Train y Vertigo, clásicos hoy utilizados en universidades para entrenar a nuevos cineastas. Es cierto que en 1968 recibió el Irving Thalberg Award, un premio honorífico por parte de AMPAS, pero un artista que haya influenciado varias generaciones de realizadores de cine, como lo hizo Hitchcock, merecía ser reconocido en la cima de su popularidad. La razón por la cual no recibió más mérito en su auge, a pesar de ser uno de los directores más populares de su tiempo, es porque en Hollywood era visto como nada más que un experto técnico de cine y no como un comunicador de historias y emociones.
 
Stanley Kubrick, otro de los grandes del cine mundial, fue tratado de forma similar a Hichcock. A pesar de su influencia nunca ganó como director, recibió pocas nominaciones y muchas de sus obras también fueron ignoradas por la Academia. Recibió menciones de dirección y guión en Dr. Strangelove, 2001: A Space Odyssey, A Clockwork Orange, Barry Lyndon y Full Metal Jacket, sin embargo no fue premiado y obras suyas como Lolita y The Shining ni fueron nominadas. Ninguno de sus filmes ganó como Mejor Película. Kubrick al menos recibió una estatuilla en su carrera, por ayudar a crear los efectos ópticos espaciales de su 2001.
 
Orson Welles, considerado uno de los mejores directores de la historia, sólo fue nominado tres veces en su carrera, todas por Citizen Kane, pero recibió solo dos estatuillas, una de ellas por el guión de Kane, la otra honorífica décadas más tarde. Se entiende que no fuese muy querido en Hollywood por su forma de ser, pero sus producciones hablan por sí mismas. Welles, al igual que todos los aquí mencionados, merecían más reconocimiento.
 
El gran Martin Scorcese también pertenece en la lista de los olvidados. Ha sido nominado como Mejor Director en tantas ocasiones que no vale la pena contarlas, y perdió en todas las ocasiones menos una. Sin embargo, la verdadera ofensa contra Scorcese ocurrió temprano en su carrera con Taxi Driver. La cinta sobre un conductor de taxi con inestabilidad mental fue nominada a Mejor Película en 1977, pero ni Scorcese ni su estrella, Robert De Niro, recibieron menciones por su trabajo. Quizás los miembros de la Academia los consideraban muy jóvenes para ganar, como habrán pensado de Ben Affleck cuando no le hicieron mención por su Argo esta temporada. De Niro fue declarado Mejor Actor cuatro años más tarde por su papel de Jake La Motta en Raging Bull, otra de Scorcese, pero su director y amigo tuvo que esperar hasta 2006 para finalmente ser honrado gracias a su drama policíaco, The Departed. Tarde, pero seguro.
 
Y esa mala costumbre continúa hoy día. Además de Affleck, este año se les negaron nominaciones en dirección tanto a Quentin Tarantino, (el maestro de mezclar géneros) como a Kathryn Bigelow (la realizadora femenina más reconocida de esta generación), a pesar de que sus entregas más recientes—Django Unchained y Zero Dark Thirty, respectivamente—compitieron como Mejor Película. Otros maestros modernos como David Fincher nunca han ganado, pero al menos han sido nominados a diferencia de otros como Christopher Nolan, quien jamás ha estado en la lista.
 
 
Caras pasadas por alto
Como De Niro nos demostró, el “snub” del Óscar—como es llamado en los países angloparlantes—no se limita a grandes directores y los intérpretes más aclamados del séptimo arte han sido también pasados por alto en muchas ocasiones. Leonardo DiCaprio, quien parece haber tomado el lugar de De Niro como el actor favorito de Scorcese, ha sido ignorado durante años, sólo recibiendo nominaciones de actuación por What’s Eating Gilbert Grape, The Aviator y Blood Diamond. No es que merezca un premio por cada rol que hace, pero el talento natural que la estrella de Inception demuestra en cada uno de sus roles es innegable. (Sí, incluso en Titanic.) Su papel de esposo desencantado en Revolutionary Road hizo un balance perfecto con el de Kate Winslet, quien siempre ha recibido más reconocimiento, y sin embargo fue olvidado por los jueces en esa ocasión y en otros filmes como Shutter Island, Catch Me If You Can, Gangs of New York y Django Unchained. Esperemos que sus papeles en The Great Gatsby y The Wolf of Wall Street le cambien la suerte.
 
A diferencia de DiCaprio, Denzel Washington ha sido reconocido múltiples veces por los Óscar. Hizo historia en 2002 cuando fue el primer actor afroamericano en ganar como Mejor Actor por su rol en Training Day (el mismo año que Halle Berry resultó la primera Mejor Actriz de color por Monster’s Ball). Anterior a ello Washington fue el Mejor Actor en un Papel Secundario por su interpretación en el drama bélico Glory y fue nominado por papeles magistrales en cintas como Malcolm X, The Hurricane y su más reciente, Flight. Sin embargo, su papel como el abogado de un ejecutivo despedido por padecer de SIDA en Philadelphia ayudó a Tom Hanks a ganar su primer trofeo como Mejor Actor en 1994 y Denzel ni siquiera fue nominado ese año.
Ryan Gosling, por su parte, ha mostrado el mismo talento y buen criterio para elegir papeles que Washington y DiCaprio, pero ha sido mucho más ignorado que ellos a la hora de nominar los Óscar, quizás también por su juventud. La estrella de películas aclamadas tales como Drive, The Ides of March y Blue Valentine sólo ha recibido una nominación de Óscar hasta la fecha, como Mejor Actor por Half Nelson.
 
Las mujeres no han tenido mejor suerte. Con algunas excepciones bien merecidas—Bette Davis, Katharine Hepburn, Meryl Streep—se siente como si pocas actrices famosas recibiesen reconocimiento del “calvito dorado”. Kathleen Turner, quien redefinió a la “femme fatale” para una época moderna en Body Heat, ha sido nominada una sola vez en su carrera, por Peggy Sue Got Married, y fue vencida por Marlee Matlin en Children of a Lesser God. Marilyn Monroe y Rita Hayworth se encuentran entre las caras femeninas más famosas del cine de todos los tiempos y nunca fueron nominada por AMPAS una sola vez en sus vidas.
 
Uno pudiese pensar que las cosas fuesen diferentes para un aclamado actor veterano inglés, pero Gary Oldman le demostraría lo contrario. El veterano intérprete ha sido aclamado por los críticos y aplaudido por múltiples generaciones de fanáticos fílmicos gracias a sus actuaciones estelares o secundarias en cintas como Bram Stoker’s Dracula, Sid and Nancy, Léon: The Professional, JFK y las recientes series de Harry Potter y Batman. A pesar de ello, nunca había sido nominado durante toda su carrera hasta 2012 por su versión de George Smiley en la cinta de espionaje Tinker Tailor Soldier Spy. No ganó, pero seguro tendrá otras oportunidades a sus casi 55 años de edad. Después de todo John Wayne, el rey de las vaqueradas y las películas de guerra, sólo recibió tres nominaciones durante su larga carrera y ganó sólo una, por True Grit, a sus 61 años. Sus papeles más legendarios—Stagecoach, The Searchers, Rio Bravo—nunca fueron reconocidos por la Academia.
 
Todos ellos, al igual que los directores, representan la cara visible de todo el talento dentro de la industria global del cine. Así como ellos, han existido incontables artesanos (cinematógrafos, productores, guionistas, compositores musicales, diseñadores de producción, animadores, expertos en efectos visuales, editores de sonido, etc.) que nunca han sido nominados y quizá jamás lo serán.
 
Favoritismo
Sólo hemos mencionado algunos individuos. Si nos ponemos a analizar las listas de los denominados “clásicos” del cine, una gran mayoría de ellos ni siquiera fue considerados para Mejor Película. Hagan ustedes mismos el ejercicio: piensen en sus diez películas favoritas de todos los tiempos e investiguen por la Internet cuantas nominaciones o estatuillas recibieron en los Óscar que les correspondían. Es muy probable de que muy pocas cintas en su listado tengan nominaciones algunas y quizás ninguna haya participado por el premio mayor.
 
Pudiéramos decir que los críticos utilizan un criterio muy diferente al público en general y sus gustos son muy elitistas, pero no son los críticos quienes votan por los Óscar. Los miembros de AMPAS son todos profesionales de cine y, sin contar Mejor Película, todos votan sólo en la categoría correspondiente a su profesión en la industria—sólo los directores nominan y votan por directores, por ejemplo.  Los Óscar, entonces, representan a Hollywood mientras vota por Hollywood. Los gustos (y prejuicios) de los realizadores, al igual que el de las audiencias, cambia constantemente. Los premios de la Academia sólo representan lo que se consideraba bueno en el momento que fueron otorgados y deben ser tratados como tal.
 
Así como no existe una fórmula certera para crear una película taquillera, no tenemos forma de predecir cuáles serán los filmes más influyentes del futuro, los más recordados, los que motiven a jóvenes a perseguir el sueño de contar historias con imágenes. Todo largometraje—al igual como todo actor, director, guionista y demás—eventualmente encuentra su público, sea o no considerado “digno de un Óscar”. Ese, después de todo, es el más importante de todos los honores. 
 
¿Estás de acuerdo con nuestra selección? ¿Olvidamos algunas de tu películas o personalidades favoritas? Haznolos saber en los comentarios o escríbenos a info@revistau.com.

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