Hace unos días, nos reunimos cuatro personas quizá muy poco parecidas en lo que a gustos musicales se refiere, al menos en apariencia. Surgió un tópico que casi siempre se pone sobre el tapete cuando se habla de música, se sepa o no de cuestiones técnicas sobre la misma: el tema de si la música electrónica realmente podía considerarse como tal. Alguien comentó que debía de llamarse sonidos electrónicos y no música. Ante este planteamiento, que definitivamente originó un debate, alegué que era electrónica por los medios electromecánicos en los que se hacía (sintetizador, teclados, batería electrónica, guitarra eléctrica), y que sí se trata de música aunque no fuera considerada de su gusto. Añadí que el cuestionamiento no debía ser ese, sino más bien, si ostentaba calidad toda la música que se hacía a partir de medios electrónicos, pues algunas no devienen combinadas mecánicamente, sino única y sencillamente de un ordenador o un sintetizador.
Mientras más intentaba explicarme sobre esto, más se caldeaban los ánimos. Entonces decidimos dejar la discusión, pues era difícil ver luz frente a tanta pasión de un lado y de otro.
Se puede caer en tremenda subjetividad en este tipo de debates o simplemente no, si así lo decidimos, y es que es muy usual que confundamos un sentir muy personal con la realidad de las cosas. Sé por ejemplo, que yo como músico, entre otras cosas, no puedo partir a la ligera, incluso cuando mi gusto particular no se verse en el género, si fuera el caso.
Es entendible que esto genere disputa, ya que ciertamente, los géneros que parten de la música electrónica solo son bailables o ambientales y generalmente impersonales. En ellos no hay lírica, o muy poca, y la armonía es constante, con graduales aceleraciones y desaceleraciones. Pero todo tiene su momento y, a fin de cuentas, si está en el mercado es porque gusta y es demandada. Es indiscutible e innegable que la música electrónica, con todas sus ramificaciones, ha venido para quedarse y no tímidamente. Los DJs que sobre esta marcada tendencia están mejor posicionados son: David Guetta, Tiesto, Armin Van Buuren, Sasha, Benny Benassy, Paul Van Dyk, entre otros. Incluso grupos como The Black Eyed Peas asumieron producir temas que lograron mucho éxito con el primero de los antes mencionados.
La música electrónica ha venido a ser un catalizador a la hora de ensamblar propuestas para crear piezas fusionadas. Siempre los exponentes de Rap, R&B, el Pop, etc., lo han utilizado complementariamente para que sus piezas sean más alcanzables comercialmente, como es el caso de Lady Gaga.
Bandas que con sus propuestas marcaron toda una revolución musical en los 80 a partir de la música sintetizada, fueron Génesis, Depeche Mode, New Order, Tears For Fears y Pet Shop Boys. En los 60 Pink Floyd, Yes y Bauhaus fueron grupos de Rock que basaron sus sonidos en la más progresiva electrónica y qué decir de David Tudor con su electrónica deconstructivista. Ya en los 90, la propuesta es más coherente y reivindicativa sin dejar lo experimental, donde exponentes como Garbage, Björk, Moby, Chemical Brothers, Prodigy, Crystal Method, Daft Punk y Massive Attack hicieron el intermedio entre lo comercial y lo independiente.
La música electrónica tiene sus méritos, no sólo comerciales, sino a medida en que los artistas la utilizan como plataforma para ampliar la calidad de sus piezas en función de menos analogías y mejores y más versátiles resultados, por lo que en gran parte, el éxito de estos resultados está en proporción directa con el concepto implementado y una buena cuota de mercadotecnia.