 |
 |  |  |  |  | 
28 años Periodista En Madrid desde 2010 |
 |  |  |  |  | Actualizado 15 septiembre 2011 Madrid |  |  |  |
Migrar a qué, a dónde  "La emigración no sólo implica dejar atrás, cruzar océanos, vivir entre extranjeros, sino también destruir el significado propio del mundo y, en último término, abandonarse a la irrealidad del
absurdo." –John Berger.
Migrar no es fácil. Nunca lo ha sido para nadie. Migramos porque queremos o porque podemos o porque no tenemos otra opción y nos obligan a ello. Las razones varían –no seamos ingenuos– pero el sustrato ontológico del desplazamiento –así como el poético– casi siempre es el mismo. Migrar es desterrarse –¿acaso alguien lo ignora?–. Migrar es no volver a pertenecer jamás del todo a ningún sitio. ¿Por qué lo hacemos, entonces? ¿Por qué nos vamos? Por ilusión o por anhelo. Por buscar aquello que nos falta, o que pensamos que nos falta: una mejor vida. Una vida más acorde con nuestras expectativas. Otros –digamos las cosas como son– migran a punta de hambre o de pistola y abandonan un lugar para sobrevivir, sin tener ninguna alternativa. Pienso en Said, por ejemplo, el marroquí que conocí en Granada, que atravesó medio Marruecos aferrado al bumper trasero de un vehículo para huir de la miseria. Pienso en los haitianos de Santo Domingo, caminando entre nosotros, maltratados por nosotros, observados por nosotros con distancia como si vinieran de otro mundo y no de nuestro mismo patio. Pero pienso también en Jackie, que dejó en Santo Domingo la comodidad de un hogar de clase media para estar en España, sin trabajo y frustrado, esperando –quizá en vano– por una oportunidad que aún no le llega. Y pienso en mí, escribiendo estas líneas fugaces en una plaza de Madrid, atrapado entre dos mundos, preguntándome si habré hecho lo correcto al migrar, si encontraré aquí lo que nunca pude o nunca supe hallar en la isla. Anochece. Me pongo de pie y empiezo a caminar rumbo a casa de un amigo (a veces, cuando se está lejos, sólo se sobrevive gracias a la generosidad de ciertos amigos). Mientras me alejo por la calle desolada, mi sombra alargada por el neón de las farolas, sintiéndome solo, quizá más solo de lo que nunca me he sentido antes, me digo para reconfortarme que, en el fondo, migrar es la única constante de la vida. Es lo que hay. Es lo que hacemos. Porque –digamos las cosas como son– cada uno de nosotros es, en cierto modo, un inmigrante, un extranjero, un exiliado voluntario o forzoso. Estamos todo el tiempo sin parar migrando de un lugar a otro, de un trabajo a otro, de una idea a otra, de un amor a otro. ¿O es que acaso alguien lo ignora?
Comentarios
Recuerde que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
EMPRESAS
 DREAM BUILDERS ES LA CASA DE LAS PROPUESTAS INTEGRALES, CREATIVAS Y PERSONALIZADAS QUE BRINDA ASISTENCIA EN PROMOCIONES, ACTIVIDADES, DECORACIONES DE TEMPORADA Y RELACIONES PÚBLICAS
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
UN TALENTO CELEBRADO Y OTRO RECORDADO
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
NOVEDADES
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
|
 |