Publicidad
|    Síguenos en:  
Síguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  Síguenos en Google+  Síguenos en RSS
 
Blogs /  Outsiders /
Compartir: Enviar a un amigo  Síguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  
Outsider MadridOutsider Madrid

28 años
Periodista
En Madrid desde 2010
Actualizado 15 septiembre 2011
Madrid

Migrar a qué, a dónde


"La emigración no sólo implica dejar atrás, cruzar océanos, vivir entre extranjeros, sino también destruir el significado propio del mundo y, en último término, abandonarse a la irrealidad del absurdo." –John Berger. 
 
Migrar no es fácil. Nunca lo ha sido para nadie. Migramos porque queremos o porque podemos o porque no tenemos otra opción y nos obligan a ello. Las razones varían –no seamos ingenuos– pero el sustrato ontológico del desplazamiento –así como el poético– casi siempre es el mismo. Migrar es desterrarse –¿acaso alguien lo ignora?–. Migrar es no volver a pertenecer jamás del todo a ningún sitio. ¿Por qué lo hacemos, entonces? ¿Por qué nos vamos? Por ilusión o por anhelo. Por buscar aquello que nos falta, o que pensamos que nos falta: una mejor vida. Una vida más acorde con nuestras expectativas.  Otros –digamos las cosas como son– migran a punta de hambre o de pistola y abandonan un lugar para sobrevivir, sin tener ninguna alternativa. Pienso en Said, por ejemplo, el marroquí que conocí en Granada, que atravesó medio Marruecos aferrado al bumper trasero de un vehículo para huir de la miseria. Pienso en los haitianos de Santo Domingo, caminando entre nosotros, maltratados por nosotros, observados por nosotros con distancia como si vinieran de otro mundo y no de nuestro mismo patio. Pero pienso también en Jackie, que dejó en Santo Domingo la comodidad de un hogar de clase media para estar en España, sin trabajo y frustrado, esperando –quizá en vano– por una oportunidad que aún no le llega. Y pienso en mí, escribiendo estas líneas fugaces en una plaza de Madrid, atrapado entre dos mundos, preguntándome si habré hecho lo correcto al migrar, si encontraré aquí lo que nunca pude o nunca supe hallar en la isla. Anochece.  Me pongo de pie y empiezo a caminar rumbo a casa de un amigo (a veces, cuando se está lejos, sólo se sobrevive gracias a la generosidad de ciertos amigos). Mientras me alejo por la calle desolada, mi sombra alargada por el neón de las farolas, sintiéndome solo, quizá más solo de lo que nunca me he sentido antes, me digo para reconfortarme que, en el fondo, migrar es la única constante de la vida. Es lo que hay. Es lo que hacemos. Porque –digamos las cosas como son– cada uno de nosotros es, en cierto modo, un inmigrante, un extranjero, un exiliado voluntario o forzoso. Estamos todo el tiempo sin parar migrando de un lugar a otro, de un trabajo a otro, de una idea a otra, de un amor a otro. ¿O es que acaso alguien lo ignora?
Volver arriba Volver arriba
Compartir: Enviar a un amigo  Síguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  
Comentarios Comentarios

Recuerde que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
Añade un comentario
Título (obligatorio)
Comentario
Nombre (obligatorio)
E-mail (obligatorio)
Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen inferior
     
Acepto la cláusula de privacidad Añadir comentario
Esta es la opinión de los internautas, no de RevistaU.com
Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tono y de tema.
Outsider Madrid
28 años
Periodista
En Madrid desde 2010
Outsider Madrid

La spanish revolution


Aires de cambio soplan en España.

Natalia y el sexo


Entro y veo a Natalia, la bartender, hablando con un tipo en la barra.
Publicidad


Lo mas visitado
EMPRESAS

Eventos de gran éxito


DREAM BUILDERS ES LA CASA DE LAS PROPUESTAS INTEGRALES, CREATIVAS Y PERSONALIZADAS QUE BRINDA ASISTENCIA EN PROMOCIONES, ACTIVIDADES, DECORACIONES DE TEMPORADA Y RELACIONES PÚBLICAS

Un día perfecto

UN TALENTO CELEBRADO Y OTRO RECORDADO

Los Premios Grammy de Adele y Whitney

NOVEDADES

Fresca poesía local

Degustación con los vinos Barefoot

Publicidad


Publicidad