|    Síguenos en:  
Síguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  Síguenos en Google+  Síguenos en RSS
 
Espía de tendencias / La moda a mi modo /
Compartir: Enviar a un amigo  Síguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  

Mi odio por los gimnasios, mi amor por la moda

Susan Powter, la entrenadora personal que revolucionó el mundo del fitness a principios de los 90, con su best seller "Stop The Insanity!", tuvo que crear su propio método para estar en forma, ante la impotencia que sentía cuando pisaba un gimnasio.
Actualizado 15 de octubre, 2011
Cherny Reyes
Powter recuerda que, motivada a reconquistar su cuerpo después de un embarazo, encontró más frustración y deseos de claudicar en su meta en ese “santuario del sudor”. Sostenía que allí nadie le hacía caso, se sentía como otra gorda más y que todas sus “compañeras de libras” intentaban, descoordinadas, seguir a la esquelética profesora de aeróbicos.
 
Ese mismo día Powter decidió a bajar de peso por cuenta propia, empezó a leer las etiquetas de los productos que compraba, creó una rutina que le dio resultado y escribió su primer libro para compartir sus experiencias. Se volvió fuerte y saludable, se hizo famosa y rica, bien a lo The E! True Hollywood Story.
 
Yo, al igual que Susan, odio los gimnasios, pero odio más ver cuando paso con una tranquilidad pasmosa de size M a XL. Por eso, con el temor de convertirme en cliente de Hilda Plus, me tragué mi orgullo y me alisté en uno de esos centros, objetos de mi repudio.
 
Yo he tenido una relación errática con los gimnasios desde 1993, cuando todavía el método de los videos de Jane Fonda era revolucionario, el Clan de la Furia de Roy Tavaré  sonaba en los salones de aeróbicos y las mujeres usaban licras lumínicas. Sí, lo sé, todos cometemos nuestros errores.
 
Hace poco volví. El día de mi debut elegí la ropa más rullía de mi clóset. Total, ¿no es a sudar que va la gente a los gimnasios, a ocuparse de su cuerpo para luego lucirlo los sábados por la noche dentro de una ropita nueva de Bershka? ¿Qué sentido tiene enfocarse en el outfit cuando, a final de cuentas, después que sudes parecerás que acabas de cruzar a pies la frontera de México con Estados Unidos?
 
El punto es que el panorama ha cambiado: aunque todavía sigues viendo muchos hombres barrigones, con canillas y brazos abultados (como diría Juanca), la gran pregunta es: ¿desde cuándo la gente para ir al gimnasio se preocupa por códigos de colores, combinaciones, diseños, cortes novedosos y marcas? 
 
Los últimos modelos Nike, Reebok, y Air Jordan desfilaron ante mí como en una especie de semana de la moda del deporte. Por Dios, ¿y todavía siguen haciendo los Air Jordan? Fue una de mis más absurdas preguntas. Cuando recobré la perspectiva me concentré en los detalles y advertí la obsesión de los hombres por los tenis. Suelas y cordones pulcros hacen pensar que acaban de sacar los pares de las cajas. ¿Son los tenis una prenda fetiche masculina? ¿Un símbolo de estatus? ¿O un punto focal de la estética de la nueva generación?
 
Yo, que parecía un mendigo, con mi camisa Hanes y mis pantalones deportivos old fashion de Hang Ten, reflexioné que la moda no es excluyente de espacios y clases sociales. Aquí, los únicos que te excluyen son los benditos entrenadores (con los que mantienes una relación perpetua de amor-odio), que te sueltan la barra y te borran de su sistema cuando divisan dos pechos andantes, de esos que parecen saltar o explotar en cualquier momento.
Pero como no soy Susan Powter me queda tragar en seco, aguantarme la boca: para  a) no comer carbohidratos y  b) no gritarle al bendito entrenador que me haga caso. Ah, y recordar ponerme algo decente cada vez que vuelva a ejercitarme.
Volver arriba Volver arriba
Compartir: Enviar a un amigo  Síguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  
Comentarios Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 


Publicidad


Revista U © Asalvo Comunicación. Todos los derechos están reservados.
Diseño por The Black Jaus & Emilio Gómez. Plataforma por WordPress.

Aviso Legal | Política de privacidad | Publicidad