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La nueva familia

AUNQUE SIGUE CONSTITUYENDO LA BASE DE LA SOCIEDAD, LA FAMILIA HA DEJADO DE SER SÓLO EL GRUPO CONFORMADO POR PADRE, MADRE, HIJAS E HIJOS, PARA DAR PASO A DIVERSOS MODELOS QUE DISTAN DE LOS PARÁMETROS CON QUE SE CONCEBÍA LA VIDA FAMILIAR. EL NÚCLEO DE LA SOCIEDAD HA CAMBIADO AL RITMO DEL PROPIO MUNDO
Actualizado 4 de noviembre, 2013
POR: Yanina Estévez y María Virgen Gómez FOTOS: Fuente externa

Levantarse cada mañana, cinco veces por semana, arreglarse y preparar a los hijos para dejarlos en el colegio y luego marcharse a su trabajo como ejecutiva de ventas en una empresa de comestibles es parte del día a día de Lisaura, una mujer divorciada y madre de dos pequeños. Al mediodía los recoge, tiene la suerte de contar con la ayuda de su madre, quien todas las tardes los cuida y un par de días a la semana les lleva a clases de inglés y cursos de karate.
Juan, un hombre casado, busca a sus niños al colegio mientras su esposa, quien también trabaja fuera del hogar, da instrucciones a la empleada doméstica sobre lo que almorzarán ese día.
Ambos padres se dividen la tarea de llevar a los hijos a las actividades extracurriculares, y al terminar el día nuevamente se reúnen en casa.
Lisaura se siente afortunada con el hecho de que su madre pueda ayudarla a educar a sus hijos. “Sé cómo me crió a mí y además tengo la tranquilidad de que mis hijos están con alguien que los quiere y los cuida”, dice.
“El papel de los abuelos, creo que es una alternativa para el cuidado de los hijos de una madre soltera que tiene que salir a trabajar o que sale fuera del territorio nacional a buscar mejor futuro para su familia. Esto no es una situación nueva. Históricamente las mujeres que se trasladan del campo a la ciudad a buscar trabajo, sean solteras o casadas, recurren a los abuelos para el cuidado de los hijos. Esta situación cobra nuevas modalidades con el embarazo de las adolescentes. En estos casos casi siempre los abuelos cargan con la responsabilidad del cuidado del hijo de una madre adolescente”, sostiene María Altagracia Mendoza Reyes, socióloga y catedrática de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Núcleo transformado
En definitiva, la familia de hoy tiene mil rostros y es un núcleo muy distinto al concebido en el pasado.
Celebridades como Ricky Martin y Miguel Bosé han utilizado vientres de alquiler para convertirse en padres y criar a sus hijos sin contar con una figura materna.
En los últimos 40 años estas transformaciones han sido las más profundas de los últimos 20 siglos, según explican los especialistas. Y es que en la actualidad hay numerosos modelos que alteran los parámetros con los que se entendía la vida familiar.
Tradicionalmente se denominaba familia al núcleo compuesto por padres e hijos y caracterizado por poseer una estructura de autoridad donde se evidencia un claro predominio masculino. En este modelo el padre tiene un rol de proveedor y la madre es la encargada de las labores de la casa y de la crianza de los vástagos.
Hoy, se habla de distintos tipos de familia, de acuerdo a su composición. Se dividen en: familia nuclear, que es la integrada por ambos padres y los hijos viviendo en un hogar y considerada por muchos como el ideal social; familia monoparental, que cuenta con la presencia de un solo progenitor (éstas a su vez se dividen en mono-parentalidad vinculada a las madres solteras, a la ruptura de la relación matrimonial, adopción y situaciones sociales en donde uno de los padres se ausenta por motivos de trabajo y emigración).
También está la familia extensa o consanguínea, que se extiende más allá de dos generaciones y está basada en los vínculos de sangre de una gran cantidad de personas, incluyendo a los padres, niños, abuelos, tíos, tías, sobrinos y primos; la familia reconstituida, en la que alguno o todos sus integrantes tienen experiencia previa de familia; y la familia creada a partir de la unión libre, que se produce cuando los miembros de una familia deciden vivir juntos pero no han formalizado su relación a través del matrimonio.

Una cabeza
El modelo familiar que más se ha multiplicado en el país y en naciones como Estados Unidos es el de los hogares monoparentales. “En las dos últimas décadas los núcleos de madres y padres solteros se han vuelto más habituales debido a las separaciones u otras circunstancias que hacen que uno de los padres deba asumir el cuidado y crianza de sus hijos”, asegura la psicóloga Josefina Suriel.
Además de las familias denominadas convencionales, compuestas por el padre, la madre y los hijos, también han alcanzado protagonismo las encabezadas por las madres, padres o abuelos que crían a sus nietos. Este nuevo modelo de familia en que las mujeres siguen siendo mayoría, antes era visto como poco convencional, sin embargo los hombres también han comenzado a formar parte de esta modalidad familiar tras obtener la custodia de sus hijos, por ejemplo tras el divorcio o la viudez, o porque la ex pareja les deja a cargo de los niños.
Según un estudio realizado por el Centro de Investigación Pew, de Estados Unidos, más de 2.6 millones de familias en ese país están siendo dirigidas por padres solteros.
De todos los hogares en los que la cabeza de familia es el padre, el 20 por ciento son hispanos, 14 por ciento corresponde a hogares caucásicos y 29 por ciento son hogares afroamericanos, según el reporte. Las familias dirigidas por una madre soltera son las más comunes: 8.6 millones de hogares tienen como cabeza de familia a una mujer soltera, viuda, divorciada o separada, cuatro veces más que los registros de 1960.
El incremento de padres solteros puede deberse a una serie de factores, de acuerdo al Centro Pew. Entre éstos se encuentra el incremento en los nacimientos dentro de parejas no casadas, “y aunque los índices de divorcio se han nivelado en las últimas décadas, todavía son más elevados que en los sesentas y setentas”, detalla el estudio.
También en República Dominicana una proporción apreciable de los hogares está siendo dirigido por mujeres. En el censo de 1981 esa proporción se acercaba al 22%, lo que significaba más de 230,000 hogares. La Encuesta de Demografía y Salud (ENDESA) de 1991 registró un aumento al 25% de hogares encuestados. El IX Censo Nacional de Población y Vivienda 2010 revela que el 62.48% de los hogares dominicanos está encabezado por un hombre, mientras que el 37.52% de las familias dominicanas está dirigida por mujeres, para un aumento del 12.52% en casi dos décadas.
“Creo que hay dos fenómenos que coexisten en esta situación. Por un lado el persistente e histórico comportamiento machista, que se evidencia cuando la mujer queda responsabilizada del cuidado de los hijos una vez disuelta la unión. A veces los hijos se conciben sin que ni siquiera exista una unión. Esto, combinado con el incremento de la autonomía de la mujer. En los tiempos de nuestras abuelas, la mujer soportaba más la infidelidad y el maltrato, con tal de garantizar la estabilidad del hogar, además porque la mujer dependía económicamente del hombre. Hoy en día la mujer trabaja y no está dispuesta a soportar muchas situaciones que nuestras madres sí soportaban”, explica Mendoza Reyes.
Al igual que en el resto de América Latina, las jefas de hogar en República Dominicana presentan características sociodemográficas específicas. Los estudios coinciden en señalar que generalmente son mujeres adultas, principalmente separadas, divorciadas y viudas, con bajo nivel socioeconómico y educativo.
Los psicólogos advierten que el padre o la madre pueden sentirse abrumados por la responsabilidad de hacer malabares para cuidar a los niños, mantener su trabajo y las cuentas al día y hacer los quehaceres de la casa.
Además, las finanzas y los recursos de la familia suelen verse drásticamente reducidos después de la separación de los padres.
“Los cambios pueden ser difíciles para los niños, por eso es conveniente hablarles, explicarles las transformaciones que se han producido en la familia, compartir los sentimientos y opiniones al respecto, pero siempre tratando de transmitirles seguridad”, explica la licenciada Suriel.

Imagen del libro Cloe quiere ser mamá de Rosa Montero, el cual plantea una familia monoparental. (ILUSTRACIÓN: Bárbara Guillén Feltrer)

Familias homoparentales
Entre los modelos familiares presentes en el mundo también están los hogares homoparentales, que pueden estar compuestos por una pareja de hombres o mujeres que se convierten en padres de uno o más niños.
Aunque abunda cada vez más en el mundo, este tipo familiar aún cuenta con un amplio rechazo, sobre todo en los sectores más reaccionarios. De hecho, en muchos países y sectores de Estados Unidos todavía el matrimonio homosexual aún es considerado ilegítimo.
En territorio nacional este tipo de familias no goza de la aceptación colectiva y ni siquiera es contemplada dentro del Código de Familia de la República Dominicana, que busca unificar la legislación en las materias contenidas en el Código Civil y las leyes complementarias, además de que establecerá un Sistema Nacional de Atención Integral a familias.
La nueva legislación también persigue dar respuesta a “lagunas” relacionadas con las uniones consensuales, la reproducción asistida, familias monoparentales y la irresponsabilidad paterno-filial, entre otras.
Para la investigadora Mendoza Reyes, la sociedad dominicana se ha caracterizado por una doble moral o “el deber ser”, que por un lado está cargado de valores religiosos y morales y por otro lado está regido por prácticas que se contradicen con estos valores. “En este sentido, se pudiera decir que la realidad práctica es la cultura real, y el deber ser es la cultura ideal”, afirma.
Aunque en algunos países las parejas conformadas por personas del mismo sexo sí constituyen una familia, esto parece una realidad lejana en tierra dominicana, donde apenas hace tres años se consagró en la constitución de 2010 los derechos de las parejas que viven en unión libre.
“Tengo una familia diferente y, a priori, sólo voy a encontrar solidaridad en un ámbito de diferencia”, dice el cantante español Miguel Bosé en declaraciones a la revista Shangay. Bosé asegura que la idea de recurrir a una madre de alquiler fue de Ricky Martin, quien en 2008 utilizó esta opción. El español también reveló que además de sus mellizos de dos años, tiene otro par de hermosos mellizos que llegó siete meses después que los primeros.
En 2012 la Universidad de Melbourne, en Australia, realizó un estudio con 500 hijos de parejas homosexuales. Concluyó que el nivel de autoestima de los niños es igual al de un menor criado por heterosexuales.
La investigación también determinó que el maltrato psicológico provino del 70% de heterosexuales que evitan la relación de su hijo con el niño de padres homosexuales.
Los resultados de otros estudios científicos de la prestigiosa Academia Americana de Pediatría han demostrado que los hijos que crecen con padres homosexuales o madres lesbianas pueden tener un desarrollo emocional tan equilibrado como los que viven con un papá y una mamá.
Así lo afirma la investigación Technical Report: Coparent or Second-Parent Adoption by Same-Sex Parents (Informe técnico: Coparentalidad o adopción por padres del mismo sexo), según la cual “a los niños que crecen con madres lesbianas les va tan bien en el funcionamiento emocional, cognitivo, social y sexual, que a aquellos cuyos padres son heterosexuales”.
Sobre la idea que se tiene de que los hijos de parejas homosexuales pueden ser inestables e incluso caer en hábitos delictivos o adictivos la investigación realizada también por la Academia Americana de Pediatría, denominada Delinquency, Victimization and Substance use Among Adolescents with Female Same-Sex Parents (La delincuencia, la victimización y el consumo de sustancias entre los adolescentes con padres del mismo sexo), concluye en que la estabilidad, alta o baja seguridad en sí mismo (a) y alta o baja autoestima de los y las jóvenes no están vinculadas al tipo de familia a la que pertenecen, sino a la cercanía que tienen con sus padres. “Los adolescentes que han descrito una relación más estrecha con sus padres reportaron comportamientos menos delictivos y bajo o nulo consumo de sustancias, lo que sugiere que la calidad de las relaciones padres-adolescentes predice mejor los resultados que lo hace el tipo de familia en el que viven”, destaca el estudio.
De regreso a la realidad dominicana, Mendoza Reyes explica que en el país falta mucho para que las familias homoparentales sean aceptadas. “Creo que esta sociedad aún no tiene el nivel de apertura para aceptar este tipo de matrimonio. El peso de los valores religiosos tiene mucha presencia en esta sociedad. A pesar de que se podría decir que cada vez más existe cierta tolerancia a las preferencias sexuales, no creo que se llegue al nivel de aceptar el matrimonio del mismo sexo y ni hablar de la adopción de niños en este tipo de matrimonio”, explica la socióloga.
Un ejemplo de familia feliz, aunque sin hijos, constituida por personas del mismo sexo es la que forman desde hace tres décadas el escritor, artista plástico y cirujano dental dominicano, Nelson Ricart-Guerrero y su pareja, el también artista plástico pero de origen francés Christian Vauzelle, quienes además de formar una conocidísima dupla en el arte también trabajan juntos en la odontología, y que contrajeron nupcias hace pocas semanas, tras 30 años de unión. La ceremonia fue en París, donde residen. Cuando se les pregunta si se consideran una familia legítima su respuesta es la siguiente: “Nos hemos considerado un núcleo familiar desde hace mucho tiempo, tanto frente a la sociedad como en el seno de nuestras familias respectivas que se conocen y se aprecian. Nuestra relación existe desde antes del nacimiento de nuestros sobrinas y sobrinos quienes desde que eran niñas y niños nos consideraron sus tíos. Sin duda, constituimos una familia sin hijos”.
Esta pareja nunca ha sentido el deseo de tener hijos, a pesar de que podrían serlo sin ningún obstáculo en Francia. “La nueva Ley Francesa sobre el Matrimonio permite la adopción a todas las parejas casadas. Nunca hemos sentido el deseo de adoptar. Sin embargo, estamos rodeados de muchos jóvenes para quienes somos referentes. Festejamos que el derecho a la adopción se le conceda a todas las parejas pues las niñas y los niños lo que necesitan es crecer protegidos y sentirse queridos”, expresan con certeza.

Respeto y tolerancia
Es una realidad social incuestionable que la familia tradicional no es la única que existe en el país, aunque legalmente aquellas conformadas por personas de un mismo sexo no sean reconocidas.
Ante la evolución experimentada por el núcleo familiar, la psicóloga Josefina Suriel llama al respeto y a la tolerancia. “En nuestra sociedad hay diversos modelos de familia que merecen igual protección”, sostiene.
Para Mendoza Reyes la familia sigue siendo la unidad básica de la sociedad, “todo el que nace, regularmente lo hace en un grupo humano, pequeño o grande, que le sirve de protección y sostén hasta que pueda valerse por sí mismo, sin embargo, así como ha cambiado la sociedad, así ha cambiado esta unidad social. Es primordial ponerle atención al desarrollo y dinámica de la familia, pues el desarrollo de la sociedad misma, en gran medida depende del funcionamiento de este espacio de convivencia humano”, expresa la socióloga.
En un núcleo familiar lo importante no es quiénes lo conforman, sino que todos los miembros estén integrados, con un compromiso más fuerte que las dificultades que se puedan presentar.
Según explica Suriel una familia puede desarrollarse sanamente de igual forma si está integrada por padre, madre e hijos; o con la presencia de los abuelos, o con sólo una de las figuras, ya sea mamá o papá. “La sociedad establece características para hombres y mujeres, especialmente en lo referente a la familia, y es lo que aprendemos. Pero si hablamos de capacidad, los hombres y las mujeres podemos ejercer los mismos roles, solo que se requiere de esfuerzo porque es una tarea que hay que aprender y que se ejercita cada día”, concluye.

+NUESTRAS FAMILIAS
Para el investigador, narrador y ensayista dominicano Manuel Mora Serrano, en República Dominicana “el concepto de familia debe ser del tamaño de la isla”.
En un artículo publicado recientemente en el periódico Hoy, sostiene que en esta tierra la familia tiene muchos rostros: son los hogares encabezados por padres y madres, por madres solteras o aquellas “casas de abuelos llenas de nietos, sobrinos e hijos de crianza”. También, esos grupos de niñas y niños abandonados que viven con personas generosas en hogares-albergue.
“La familia debería definirse como el lugar bajo un mismo techo donde vive una o convive un grupo de personas que hacen vida común”, expresa.
Y continúa: “Si dos o más personas deciden convivir juntos, ocupan un mismo techo y hacen vida común, para todo el mundo y naturalmente, para el Estado, deben constituir y de hecho constituyen una verdadera familia. Si todas las personas sin distinción alguna tienen el derecho de fundar familia, es decir de convivir bajo un techo y hacer vida común, ésta no puede ser la consabida y solemnizada, sino cualquiera que sea la forma de permanecer unidos. Toda distinción de sexo, raza, situación social o económica, es discriminatoria. Ahora bien, el Estado puede señalar que sólo pueden casarse personas de diferentes sexos, por la hipócrita moralidad de las iglesias y las religiones, lo aceptamos a regañadientes, pero es discriminatorio porque coarta la libre expresión de la voluntad y, en consecuencia, es inconstitucional”, sostiene.
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