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¿Papeles?

‘La jaula de oro’: Poesía visual

La excelente ópera prima de Diego Quemada-Díez también hubiese funcionado dentro del cine mudo.
Actualizado 14 de abril, 2014
POR: Emilio Gómez IMÁGENES: Fuente externa

Cuatro niños caminan sobre rieles de tren rumbo a un sueño. Los tres jóvenes guatemaltecos cruzan México de sur a norte acompañados de un indio maya, a pie en ocasiones y frecuentemente sobre vagones de tren cuya única función aparenta ser el transporte de inmigrantes ilegales rumbo a Estados Unidos. La jaula de oro, primer largometraje del camarógrafo y documentarista Diego Quemada-Díez, presenta con lente a la vez poético y realista la travesía de estos menores, cuya historia ficticia está basada en anécdotas reales de diáspora.

Juan (Brandon López), cuya única posesión son unas botas de piel, añora con ser el clásico vaquero gringo cuya imagen venden las películas de Hollywood. Sara (Karen Martínez), su novia, es más aterrizada, pero determinada de acompañarlo hasta el punto de disfrazarse como varón para el recorrido. Samuel (Carlos Chajón), amigo de Juan y posible hermano de Sara (el filme nunca lo aclara), quiere mejor futuro que su presente como “buzo” de vertedero. Chauk (Rodolfo Domínguez), el amigable “polizonte” indígena que no habla español, sueña sólo con ver la caída de la nieve. Juntos atraviesan hermosos paisajes y crudos obstáculos—policías corruptos, carteles criminales, agentes fronterizos—en una odisea digna de Homero.

Queda implícito que no todos quienes emprendieron el viaje llegarán al destino. Un ecosistema—definido por la presencia de los ilegales que abordan los trenes—se ha desarrollado paralelo a los rieles, lleno tanto de depredadores como de entes que sólo desean echar una mano a sus prójimos. Pocas palabras son intercambiadas entre los cuatro aventureros, pero sus sentimientos quedan claros en todo momento. La trama hubiese funcionado en el cine mudo. Detalles como esos dan verosimilitud al mundo que Quemada crea ante nuestros ojos cuan versos en un poema visual.

La película no cuestiona las motivaciones por las que los compañeros y millones de latinos se arriesgan día tras día por la esperanza de una mejor vida. Quemada está más interesado en la relación entre sus personajes, la pérdida de su inocencia, el significado de su viaje y la constante belleza natural que los rodean. La diáspora latina como tema ha sido sobreutilizada en el cine, pero La jaula de oro demuestra que cualquier material puede ser revivido con una visión original e inteligente.

En exhibición en el Fine Arts Novo-Centro.

 

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