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Protagonistas / Leyenda urbana /
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Juvenalia

"EL ASUNTO ES ENTONCES EXTENDERSE. ESCRIBIR ALEJADO DEL MIEDO, DESDE UN DISCURSO EN DONDE EL ÚNICO COMPROMISO SEA EL DE CONTAR HISTORIAS".
Actualizado 15 de febrero, 2012
Rey Andújar
Para Omayra
 
Me valgo de tácticas subterráneas para escribirte obedeciendo al código que habla de la sanación, del alma y sus malas costumbres. Al este del lago, en donde el invierno se caracteriza por estalactita y tiniebla, enero se comporta como lo mejor de abril en los finales. Aunque nada como tu cuerpo aterido en una playa de Romana. (Romana y La Romana son dos cosas diferentes. Tú lo sabes, yo también.) Domingo y ´La narrativa yugulada´. Tu abrazo ancho, decidido en la duda de la mañana, soliviantado ante la farsa a flor de fuego en mis labios. Manos tuyas, qué tantas horas. Aplacar el nervio de la nostalgia, esta es tu cualidad destacada.
 
Reitero: tu abrazo siempre dulce. El asunto es entonces extenderse. Escribir alejado del miedo, desde un discurso en donde el único compromiso sea el de contar historias. Entrenarme dentro de un laboratorio que me conceda un Body of Werk, que me permita estar alerta, accesible, sublime. Así escribo. Así puedo escapar de la muerte mediante la calentura, la espesura de tu cuerpo pánico. Escribirte como un tíguere, como un tigre, a merced y de rodillas. Maldecir al toro que ensucia de sangre tus murales. Asumir este manar, empuñar el cetro pequeño, pens(arte) quieta, semidesnuda, hoja de zinc temblando; cuerpo aterido ante la mordida que provoca tu asfixia pequeña.  Dispuesto, alcanforado tu cuerpo en cada regreso. 
 
Venirse y devuelta, verse hundido en tu trémula carencia. Es este doblez de tu vientre, quiero tu cuerpo accidente en la corriente, calambre teriquito en tu antebrazo de niña, tu cuerpo bravo perdiendo la vida de madrugada, bolita del mundo, pote de sangre, rabo de avenida. Desde tu torso crece el faro que alinea los planetas. 
 
“Ten calma bonito que eso va…”, me adviertes poco antes de lanzarme definitivo. Te confieso que soy Escogidista, tú me das tu más sentido pésame. Sonrisa mordida. De tus pechos recuerdo la miel. ¿Cómo rimar el sentimiento de cantarte quiero volver? Amarrarme a tus pupilas. Descubrir en tu yola nuevas islas. Inventarme un palacio para ti. Enamorarte como a los trece años. Con toda la malicia y mala fé. 
 
Ser el ser año nuevo, el pequeño enero que en clave morse quiere tu aliento (mi alma caliente te lleva), como tu cuerpo (no hay otra cosa que quiera).
 
Cada hombre que se atreva contigo deberá venir con velones, muñecos inflables, cascabeles, carretillas de guanábanas y chinolas madurísimas, tres poemas de René Rodríguesoriano, el eco de río en las palmas, humo del bueno, vino respirado, las uñas lustradas, las huellas de algún ancestro que habite. El amor no es perfecto, muy al contrario, aprende cuando se relevanta. Te llevo, ya te lo dije, en la masa fiel que se ejercita solemne, vecina del pájaro pequeño que te pellizca el esternón de adentro. 
 
Esto Juvenalia, es lo que pido cuando oro antes de cada batalla. Con igual fervor ruego a Rotóvolo de fuertes brazos y a Trazzao, el que maneja el fuego, por mis enemigos. Prendo incienso por y para ellos. Por que sí. Para que se les otorgue la fuerza y afinen el skill; así cuando nos toque vernos en el descampado del esfuerzo y la herida, el macht sea digno de vos. 
 
Anexar una bahía y ponerle tu nombre. Reinventar contigo la querencia, imitando las formas contaminadas de los dioses. Así plantarse ante Santo Domingo Muerte y repetir, gritar en paredes, billboards y supermercados, que bajo tu cuerpo, no tengo miedo, Juvenalia.
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Comentarios Comentarios
Existe 1 comentario sobre “Juvenalia
  1. Pilar Romano

    Describe y cuenta mágicamente pero deja imaginar, deja elegir, deja que que el lector, si quiere, transite de la mano del deleite y la admiración por el manejo del lenguaje con el ingrediente de palabras nuevas, por el mensaje apasionado, o bien se deje empujar hacia el envolvente erotismo, (que no cae en la vulgaridad, que no da respiro pero no ahoga), y se sienta inmerso del todo en ese clima intenso, dejando para después cualquier análisis formal.

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