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Jazz: de lo rural a lo cosmopolitaLA ´MÚSICA DE LOS MÚSICOS´ SE HA VUELTO ELITISTA Y ECHA AL OLVIDO SU ESENCIA EXPRESIONISTA MÁS QUE ESTILÍSTICAEl Jazz como manifestacion cultural es en su concepción toda una carga de expresividad, pues uno de los rasgos más distintivos de sus ejecutantes es el despliegue enérgico e intimista, tanto así que se convierte en una oda a la sensualidad, aún cuando hay exponentes que quieren llevarlo a una inexorable apatía. No es de extrañar la infinidad de ramificaciones de las que parte y de las que de el mismo se deriva. El Swing, el Blues, el Gospel, el Ragtime, el Bebop, el Hard Bop, el Boogie-Woogie, etc., son dialectos del jazz absolutamente funcionales, prácticos, con el fin de un desahogo, de una explosión, de un manifiesto, contrario a lo que ahora se perfila, por lo menos para la generalidad, como algo meramente para ambientar. La frivolidad no le es propia, hay demasiada sensualidad en este género, como para pensarlo así.
Es sorprendente que pueda haber evolucionado de tal forma, que de una manera gregaria, forzada, casi ahogada, haya llegado a tal nivel de elitismo, muchas veces perecedero, porque se echa al olvido su esencia expresionista más que estilística.
Antes describía los sentimientos propios de una ruralidad inhóspita, trazada por el abuso de los esclavistas. Luego, un refinamiento y popularidad clubística, y ahora representando un urbanismo a veces un tanto snob, otras veces con matices más culturales, a partir de las fusiones entre sus hermanos géneros.
Podría parecer redundante, mas hay líneas delgadas entre el buen gusto y el sibaritismo musical que sólo ostenta un estilo, que sólo busca un feeling, muchas veces convirtiéndose en todo lo contrario a su intencion de ser original, y se vuelve del montón de personas que buscan ser originales, y he aquí una gran diferencia. El Jazz por su naturaleza experimental es tan auténtico por ser el espíritu mismo del músico, y esa naturalidad lo hace exquisito. Si partiéramos del origen, nos daríamos cuenta de que como gran proyecto, el Jazz primero nace del corazón de esclavos africanos al sur de los Estados Unidos y luego se convierte en el arraigo de toda una cultura que luchó por hacerlo una identidad más que un canto en las cosechas o en las mazmorras.
No quiso desprenderse de él, lo respetó y lo dejó ser, asumiéndolo mas luego para sí, un espectro que originalmente nada tenía que ver con él y captando la atención de un conglomerado de músicos ansiosos de libertad musical y de un público que se dejaría llevar de su pasion jubilosa.
Exponentes como Stanley Clarke, Chick Corea, Herbie Hancock, Hugh Hopper, Fletcher Henderson, Louie Bellson, Stan Kenton, Pat Metheny, Soft Machine, Duke Ellington son sólo algunos.
Con sus aceleramientos y desaceleramientos el jazz es irreverente, imponente, pecaminosamente atractivo, es más ritmo que tiempo, es más, el tiempo está de facto. Es una prosa musical dinámica que despierta los sentidos.
Ubicándonos en un contexto más localista, contamos con infinidad de buenos exponentes que en los últimos dos años han tenido cada vez, mejor acogida. Todavía buscan su identidad, eso toma años, pero van por muy buen camino.
Ni porque ha habido buenos pero creídos músicos que se atribuyen su creacion, como Jelly Roll Morton, el Jazz ha dejado de ser una parte visceral de la negritud y un componente de emancipacion, incluso en el mundo del arte. Recuerde que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
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