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¿J.A.R.V.I.S.?

‘Iron Man 3’: Stark. Tony Stark.

La primera entrega de la "Fase Dos" de Marvel Studios es digna de la original, con un divertido toque de cinta de espionaje.
Actualizado 26 de abril, 2013
POR: Emilio Gómez FOTOS: Marvel Studios

En su rol de Tony Stark, Robert Downey Jr. es el ancla del universo fílmico de Marvel. Sin él es difícil imaginar el alto interés mundial por ese grupo de personajes derivados de los cómics o el éxito taquillero actual de las películas de superhéroes, incluso las basadas en paquitos de la competencia. Si su primera Iron Man, dirigida por Jon Favreau, no hubiese tenido éxito, la industria contemporánea del cine fuese diferente. Las secuelas eran inevitables, más tomando en cuenta el plan maestro que culminó con The Avengers. Iron Man 2, también de Favreau, era un poco extensa y se sentía más lenta que la original, pero cumplió su cometido de desarrollar el personaje de Stark, así como explorar su motivación, sus relaciones personales y sus demonios, atándolo todo a las similitudes que comparten el aclamado actor con el brillante ingeniero/empresario ficticio.

Ahora tenemos a Iron Man 3, la primera entrega de la denominada “Fase Dos” de Marvel, la serie de filmes entrelazados de superhéroes que culminará con la secuela a The Avengers, uno de los largometrajes comerciales más exitosos y aclamados de todos los tiempos. La expectativa por este estreno es alta, pero como si eso no generase suficiente presión para los realizadores, ellos no contaron con Favreau como director esta vez, ya que éste cedió su puesto a Shane Black (Kiss Kiss Bang Bang). Para colmo, todo indica que ésta pudiese ser la última ronda de Downey Jr. como Stark. Con dichos obstáculos, ¿podían los chicos de Marvel repetir el mismo milagro de hace cinco años? Aparentemente, sí, pues Iron Man 3 va a la par con la original en términos de historia y la supera por completo en las escenas de acción.

Tony Stark (Robert Downey Jr.) y Pepper Potts (Gwyneth Paltrow) buscan una ruta de escape en Iron Man 3. (FOTO: Marvel Studios.)

Para quienes les gustan los buenos relatos entre pleitos de armaduras voladoras, la trama es como sigue: en la víspera del año 2000, durante su época de hedonismo, Tony Stark conoce dos jóvenes científicos que formarán parte de su futuro. Uno de ellos es la hermosa e inteligente Maya Hansen (Rebecca Hall) a quien seduce; el otro, frágil y acomplejado, es Aldrich Killian (Guy Pearce), a quien ignora. Años después, Stark vive feliz junto a Pepper Potts (Gwyneth Paltrow), su novia y jefa en las Industrias Stark, donde Happy Hogan (Jon Favreau), antiguo guardaespaldas de Tony, es ahora jefe de seguridad. Sin embargo, los eventos ocurridos en The Avengers—descritos como “el incidente de Nueva York”—le dejaron traumas, hasta el punto de sufrir insomnia y ataques de ansiedad cuando está fuera de su armadura.

Es en su momento de crisis existencial que Killian regresa, esta vez engreído y curado de sus defectos físicos, para ofrecer a Pepper una tecnología biológica llamada Extremis y una cita, si estuviese dispuesta. Maya Hansen, quien ahora trabaja para Killian, hace contacto con Stark pues sospecha de su jefe. A esto se añade la aparición de un misterioso terrorista denominado el Mandarín (Ben Kingsley), quien ha tomado responsabilidad de varios ataques con explosivos misteriosos y cuya aparente obsesión con destruir a los Estados Unidos ha motivado al Presidente (William Sadler) a ordenar su captura, labor asignada a James Rhodes (Don Cheadle), el mejor amigo de Tony, bajo la identidad del Iron Patriot (su armadura de War Machine, pintada con los colores del Capitán América). Happy queda herido en otra extraña explosión mientras investiga a Killian, razón por la que Stark decide declararle la guerra al Mandarín. Sólo que esta vez no contará con la ayuda de seres poderosos ni agentes de S.H.I.E.L.D.

El Mandarín (Ben Kingsley) analiza sus planes nefastos en Iron Man 3. (FOTO: Marvel Studios.)

Como director, Shane Black—al igual que Jon Favreau—es bueno con los actores y sobre todo un genio con los diálogos y el establecimiento de la acción, talentos que perfeccionó como el guionista de la serie fílmica Lethal Weapon. El personaje de Tony, al igual que el mismo Downey Jr., sufre de una personalidad adictiva, algo que todas las entregas explotan de forma efectiva. La interacción con individuos que no necesitan prótesis tecnológicas para tener habilidades sobrehumanas lo ha afectado más de lo que admitiría y el actor demuestra bien ese conflicto interno. Las mejores conversaciones están reservadas para las escenas entre Tony y un niño llamado Harley—interpretado por el veterano precoz Ty Simpkins (Insidious)—pero cada personaje de la película tiene mucho que expresar.

Sin duda todos los participantes disfrutaron sus papeles, en especial quienes hicieron de malos. Ben Kingsley (Gandhi) es un intérprete respetado que no rechaza un reto por más controversial o ridículo que sea, algo aprovechado por Black a plenitud en la representación del Mandarín, uno de los enemigos más conocidos de Stark en los cómics. Guy Pearce (L.A. Confidential), por su parte, está tan acostumbrado a ser el antagonista que le queda como anillo al dedo. Sólo los secuaces del Mandarín y Killian parecen gozar sus papeles más que el resto del elenco, entre ellos los soldados interpretados por la francesa Stephanie Szostak (Dinner for Schmucks) y por James Badge Dale, quien tuvo un rol corto y memorable en Flight.

James Rhodes (Don Cheadle) se viste del Iron Patriot en Iron Man 3. (FOTO: Marvel Studios.)

Iron Man 3 es diferente en tono a sus antecesoras, con más acción y un pequeño toque de espionaje que la hace divertida. En momentos asemeja una cinta de James Bond si el agente 007 y Q, su encargado de armamentos, fuesen uno sólo. A la vez, el largometraje explora temas profundos como la naturaleza del poder y el terrorismo, pero Black nunca permite escenas muy largas de introspección como las que descarrilaron el flujo de Iron Man 2. En fin, el equipo de Black, Downey Jr. y sus compañeros, crean con éxito otra gran distracción inteligente, una excelente apertura a la temporada de cine de verano que cumple su meta de motivarnos a esperar todo lo nuevo que Marvel nos tiene para el futuro.


En exhibición en los Caribbean Cinemas y Palacio del Cine.

 

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