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La vida sin Windows XP

FINALIZA EL SOPORTE PARA EL CLÁSICO SISTEMA OPERATIVO DE MICROSOFT. ¿QUÉ SIGNIFICA ELLO PARA SUS USUARIOS?
Actualizado 31 de marzo, 2014
POR: Emilio Gómez IMÁGENES: Fuente externa

En este mundo tecnológico donde la actualización constante es la norma, Windows XP ha sido un terco, confiable y reconfortante símbolo de rebeldía contra el cambio. Sin embargo, Microsoft tiene dos sistemas operativos actuales que vender y mantener—el popular Windows 7 y el moderno Windows 8.1—por lo que este próximo 8 de abril acabará con el soporte para Windows XP luego de 12 años.

La empresa tecnológica ha dado bastante advertencia sobre ello. La fecha original asignada para terminar el soporte de XP (14 de abril de 2009) fue extendida debido a la demanda del un gran número de usuarios alrededor del mundo, reacios a actualizar sus equipos. Ellos ya tuvieron el chance de adaptarse, pero no es rentable para una compañía seguir dedicando recursos a un software cuya esencia no ha variado desde los ataques terroristas del 11-S. Es el futuro o nada, pero, ¿qué pueden esperar los millones de equipos aún atados a XP? ¿Cuáles son sus opciones? ¿Cuánto les va a costar?

Windows XP.

Repercusiones
“Si no está roto, no lo repares”, dice un refrán anglosajón. Desde su introducción, Windows XP demostró ser una opción estable para computadoras personales con procesadores y tecnología no tan modernas. Los requerimientos mínimos para que un equipo corra XP son un disco duro de 1.5 GB de espacio, 64 MB de memoria y un procesador Intel Pentium 1 (o compatible, para los fanáticos de AMD) con un sólo núcleo a una velocidad de 233MHz. Traducido, significa que ciertas PC fabricadas en 1996 aún pueden funcionar con Windows XP. Esto hasta ahora era una bendición para ciertos negocios que deseaban mantener baja su inversión tecnológica.

El riesgo del fin de soporte para este renglón de usuarios depende mucho del uso que aún le den a sus máquinas viejas. La falta de nuevas actualizaciones para mejorar el funcionamiento del sistema y protegerlo contra ataques de hackers, virus y malware no afectará a los equipos que nunca necesitaron conectarse a la Internet y nunca requirieron soporte técnico. Claro está, todo eventualmente se descompone y cuando esas máquinas fallen no habrá marcha atrás para sus propietarios.

Windows 8.1.

La versión más reciente
La solución más obvia para quienes utilizan sus PC de forma típica (navegando la web, creando documentos, descargando archivos, etc.) es actualizar el sistema operativo de su equipo a uno más nuevo. Si tienen la suerte de contar con una configuración basada en procesadores con más de un núcleo (Dual Core, Athlon X2, Core i3, Turion X2 y demás), es probable que su equipo y sus aplicaciones instaladas sean compatibles con Microsoft Windows 7, un sistema operativo con capacidad avanzada y mejoras sobre Windows Vista que incluso resulta suficientemente familiar para aquellos usuarios acostumbrados a XP.

En esos casos la inversión típica de actualización consiste en la adquisición de una licencia de Windows 7 (la cual puede ser comprada desde 70 dólares en ciertas tiendas online) y posiblemente la compra de más memoria para cumplir o sobrepasar su requerimiento mínimo de 1 GB. Sin embargo, lo ideal sería que se sacrificaran y adoptaran el Windows 8.1 desde ahora y no esperen hasta que Microsoft les termine el soporte a ese sistema operativo.

Otra forma de ponerse al día y recibir un nuevo Windows de gratis es simplemente adquirir un equipo nuevo. Todas las PC y laptops de marca vienen con una versión pre-instalada de Windows 7 o Windows 8.1, la cual suele ser suficiente para la mayoría de usuarios. Este es el camino que tanto Microsoft como los fabricantes de computadoras desean para mantener el mercado vigente.

Una distribución de Linux Ubuntu.

La alternativa gratuita
Aquellos de pocos recursos cuyos equipos no cumplan el requerimiento mínimo pueden considerar ponerles un sistema gratuito como Linux. Esta variación estable de Unix desarrollada por Linus Torvalds en 1991 tiene la particularidad de haber evolucionado como un proyecto abierto desarrollado por voluntarios a través de los años, por lo que su licencia de uso ilimitado está disponible para quienes la busquen. Los interesados en dar vida a sus viejas máquinas pueden descargar en instalar en sus equipos cualquiera de las diferentes versiones existentes de Linux, conocidas como distribuciones, siendo las más comunes esas basadas en las adaptaciones del sistema conocidas como Debian y Ubuntu. Existen distribuciones de fácil instalación disponibles en disco DVD a precio módico, pero Linux siempre será libre de costo para quien lo desee probar.

Lo interesante de esta opción, además de poder mantener máquinas viejas en funcionamiento, es la disponibilidad de muchas aplicaciones gratuitas para Linux que reemplazan software de oficina o diseño gráfico, como es el caso de OpenOffice o GIMP. Este camino requiere de cierta valentía, pero pocos amantes de las computadoras se han arrepentido del cambio.

Mac OS X Mavericks.

El futuro en tus manos
El caso de Linux nos enseña que Windows no es la única opción, por lo que no debemos pasar por alto a los amantes de la Mac. Desde los años ochenta, la PC y la Mac han sido como las grandes superpotencias del mundo tecnológico, cada una ofreciendo sus propias ventajas y tomando lo mejor de su competidor para progresar y dominar el mercado.

La Apple Mac ha sido durante mucho tiempo el equipo predilecto para creativos, diseñadores y usuarios que desean hacer más con sus computadoras sin necesariamente saber cómo éstas funcionan. La filosofía de facilidad de uso que promovió Steve Jobs, fundador de Apple, sigue vivo en su línea de computadoras personales, lo que hace de ellas una gran elección, aunque más costosa que las PC.

Otra consideración que los amantes de Windows XP deben tomar es si en verdad necesitan Windows, o Mac, o una computadora como la conocen. Vivimos en una era donde las opciones de conexión y computación son amplias y portátiles. Tanto Microsoft, Apple y Google—el “chico nuevo” en comparación con los otros dos, pero para nada perezoso—ofrecen sistemas operativos móviles para controlar los dispositivos del futuro. Entre las tablets, los smartphones y todos sus versátiles apps, poca razón existe para atar a un usuario a un escritorio. Equipos como los Chromebooks y tendencias como el almacenamiento de datos en la “nube” reducen aún más esta necesidad.

En fin, más que sufrir por la caducidad de un componente tecnológico que nos sirvió de forma digna por una docena de años, debemos tomar este momento de transición como la oportunidad que representa y mirar hacia el mañana. Windows XP ha muerto. ¡Que viva XP!

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