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29 años Ilustrador En París desde 2005 |
 |  |  |  |  | Actualizado 10 diciembre 2011 París |  |  |  |
Feliz Navidad Sin que yo sea un "chauviniste" de esos que piensan que "República Dominicana fue dónde Dios se secó el sudor" (que de entrada es una frase que no tiene sentido y que, por fortuna, el año 2000 se la tragó por completo), soy un abanderado de la idea de que uno en Navidad está mejor en su país (a menos que sea judío o musulmán, que ya eso es otra), y que, insisto, uno nunca encaja bien en la forma en que los nativos del nuevo país, en mi caso Francia. Es increíble, pero nada sabe igual, nada huele de la misma forma. En el caso francés, durante los días navideños la única cosa con la que me atrevo a hacer paralelismos es con esas luces que mencionaba, pero nada de muchachitos correteando, detonando “bucapié” o música alta, tan alta que sacude a uno desde dentro, te guste o no (yo lo odio, personalmente). O no: es creíble, normal, la gracia del multiculturalismo: todo el mundo reinterpreta las cosas de una manera distintas. Es hermoso. Pero cuando la nostalgia le golpea y uno encuentra, por ejemplo, frutos de mar en la bandeja donde un puerco asado debería estar brillando en todo su esplendor o que el moro-de-guandules sea el mayor ausente, uno pone las cosas en una balanza y la tendencia favorece al deseo insondable de “degaritarse” a su país, aun sea por dos noche, que te pegue el calor, que te abrece alguien, que llueva moro de guandules hasta enloquecer en un océano verde y sabroso. (No como cerdo ni moro de guandules, a propósito). Y es así, supongo. Uno con lo que tiene no se conforma y yo, en pleno invierno parisino, disfrazado de cebolla de algodón y cachemira, sueño (sí, sí, sí: ya lo manejo a nivel de sueño) con que puedo tenerlo todo, lo de aquí (los mercados de navidad, el verdadero champán, las luces) y lo de allá (la alegría conocida, la fiesta eterna, la familia). Y no se puede. En la maleta no cabe todo. Estas fiestas me la pasaré en París. Nochebuena y Año Nuevo. Tengo amigos con quienes haré fiesta, entre ellos dominicanos. Los unos y los otros tendrán miradas brillantes, comerán lo que se aporte y harán chistes de cómo sería si estuviéramos allá (sea donde sea) y recordando momentos. Todos extrañarán algo o a alguien. Yo me quedaré en la cama hasta que la impuntualidad amenace con perderme la cena. Me ducharé pensando en que en ese momento mi tía Casilda estará sazonando algo que alguna vez tuvo vida, volara o caminara en cuatro patas, y que mi mamá, que nunca bebe estará haciendo tragos para alegrar a la familia. Iré a mi fiesta y fingiré que mi mente no está nada más que aquí. Sé todo esto porque esta será mi quinta navidad consecutiva fuera del país. El guión sólo se repite.
1 Comentario
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1 | PARÍS |
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| Madeleine AG | 15/12/2011 | 15:10 |
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| Es exactamente como lo acabas de describir, ni más ni menos. Comparto tu sentimiento, ya que, tambien vivo en París pero este año he decidido ir al país y tomar un poco de fuerza con el calorcito de nuestra gente. |
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