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Valió la pena la espera

‘Breaking Dawn, Part 2’: Hecha para ellas, apta para ellos

La última entrega en la saga "Twilight" resulta perfecta para su blanco de público y más que tolerable para los hombres obligados a verla.
Actualizado 16 de noviembre, 2012
POR: Emilio Gómez FOTOS: Summit Entertainment
Edward y Bella se despiden de forma satisfactoria. Me sorprendo conmigo mismo mientras escribo estas palabras. De todas las películas inspiradas en la saga literaria Twilight de Stephanie Meyer, The Twilight Saga: Breaking Dawn, Part 2, más que sólo aceptable, resulta entretenida. Como pueda, intentaré aclarar esta última oración antes que el gremio secreto de cinéfilos elitistas dominicanos vengan a cancelar mi membresía.
 
Un resumen para aquellos desconectados del mundo desde 2008: Twilight (o Crépusculo) es la historia de una chica desajustada llamada Bella (Kristen Stewart) que vive en un pueblo rural estadounidense donde "nublado" es el pronóstico permanente del clima y allí experimenta la versión adolescente de un triángulo amoroso junto a un vampiro y un hombre lobo. Las familias de ambos seres nocturnos se odian a muerte como los Montesco y los Capuleto. La muchacha se inclina más por el vampiro, y hasta añora ser uno, pero Edward el sensible chupasangre (Robert Pattinson) no soporta condenarla a su "maldición" de matar en sangre fría, existir en secreto del resto de la humanidad e imitar una prenda de Swarovski bajo el sol. Bella y Edward provocan una tregua entre ambas especies de criaturas míticas y se salvan la vida en múltiples ocasiones, mayormente durante situaciones manipuladas por los Volturi, la autoridad en el mundo de los vampiros. La pareja ignora las plegarias de Jacob el sabueso con cuadritos (Taylor Lautner), decide casarse y eventualmente convertir a Bella (pronunciado con una sola "L") en un ser sin pulso, pero con personalidad. Todo bien, sólo que Bella queda embarazada durante la luna de miel, siendo aún humana, y su criatura la consume desde adentro. Edward quiere un aborto, Bella quiere el bebé, el parto la mata, Edward la convierte en vampiro a tiempo y Jacob se "imprime" a la recién nacida—algo así como quedar atado a ella mentalmente de por vida (dirijan sus protestas de pedofilia a la escritora, por favor).
 
Kristen Stewart, Mackenzie Foy, Robert Pattinson y Taylor Lautner. Una familia típica. (FOTO: Summit Entertainment.)
 
Lo que nos trae finalmente a Breaking Dawn, Part 2, donde Bella asume su rol de depredadora ágil, esposa insaciable y madre feliz de Renesmee (Mackenzie Foy), un híbrido de niña y vampiro con crecimiento acelerado. Irina (Maggie Grace), una rencorosa prima lejana de Edward, confunde a la pequeña con un "niño inmortal", o sea un menor hecho vampiro, cuya voracidad y falta de criterio lo hace un peligro, por lo que engendrar uno es un crimen con pena de muerte. Irina comenta a los Volturi que los Cullen—el clan de Edward—han cometido un pecado y Aro, su líder (Michael Sheen), ve el escándalo como una oportunidad para capturar a Alice (Ashley Greene), una "hermana" de Edward con el don de percibir el futuro. Edward, Bella y Jacob deben proteger a Renesmee y los Cullen deben buscar aliados alrededor del mundo que prueben su inocencia antes de que estalle una guerra.
 
Sí, mis lectores con testosterona, sé que nada de lo hasta ahora planteado los motiva. No somos el público para romances trillados, aunque estos reciclen en parte el conflicto de Underworld. Asimismo opino, como muchos de ustedes, que la visión del vampiro propuesta por Meyer y los realizadores de estos largometrajes siquiera le da por los tobillos a otras interpretaciones como las de Stoker, Murnau, Rice, Browning, Coppola, Neil Jordan, Steve Niles, y me atrevo a decir, hasta Tarantino y Robert Rodríguez.
 
Dicho eso, mi deber a ustedes es representar con honestidad y criterio mi experiencia con cada estreno de cine. Fui el único varón en un grupo de hembras que presenció Breaking Dawn, Part 2 y a pesar de que no estuve gritando ni salivando, confieso que pasé un buen rato. Melissa Rosenberg (Step Up), la guionista de la saga, junto al director Bill Condon (Dreamgirls) y el cinematógrafo Guillermo Navarro (El laberinto del fauno) elaboraron un producto más grande que la suma de sus componentes, motivando a todos los involucrados a poner lo mejor de sí. Ellos y sus colaboradores (sin contar al encargado de las canciones en la banda sonora) logran ser fieles a Meyer y a los fanáticos que llevaron su saga al éxito; al mismo tiempo, crean un producto que supera sus antecedentes y hasta cierto punto funciona sin ellos. El climax, en todo su violento esplendor, amerita por sí solo el precio de la taquilla.
 
Charlie (Billy Burke) acepta a su hija Bella (Kristen Stewart) con todo y su baja temperatura corporal. (FOTO: Summit Entertainment.)
 
Luego de cuatro entregas de tropezones y trivialidades, Kristen Stewart por fin convierte a Bella Swan-Cullen en un personaje interesante. Robert Pattinson, como Edward Cullen, no deja de ser el sueño bidimensional de toda mujer, pero al menos refleja profundidad y dulzura en su nuevo rol de padre. La famosa química entre ambos actores en la vida real, escondida a veces hasta de los twihards más "hard", es mostrada a plenitud en sus escenas juntos. Taylor Lautner pone cierta dignidad a su rol en una situación completamente ridícula. Billy Burke, como Charlie, hace lo que siempre ha hecho: da valor y ligereza a su pequeño papel de padre con una hija en la que debe aprender a confiar, aunque parezca tomar las peores decisiones y sobrevivir a regañadientes de las consecuencias. Michael Sheen hace de su Aro un antagonista seductor, divertido y peligroso, pero por desgracia le quitan importancia a Dakota Fanning como Jane, la más despiadada de los Volturi (su mera presencia al menos cumple su cometido). La joven Foy hace lo que se requiere de su Renesmee, pero por su propia naturaleza y los efectos visuales requeridos en su representación, el personaje asemeja algo abandonado por el Expreso Polar y resulta uno de los detalles menos convincentes de la cinta. Anna Kendrick, como la humana Jessica, no hace falta en esta historia (su papel finalizó en Breaking Dawn, Part 1), pero me hace falta a mí. 
 
Con la posible excepción de Jackson Rathbone como Jasper (quien ya se destacó en Eclipse), cada miembro del clan Cullen cuenta con su pequeña oportunidad de brillar y nadie lo hace mejor que Ashley Greene como Alice la clarividente. Al igual que la Muerte en el Sandman de Neil Gaiman, Alice resulta el personaje más interesante y mejor definido de su historia respectiva. Quien en la primera Twilight pudo haberse interpretado como una chica ilusa e irritante demuestra ser una persona fuerte, determinada, llena de amor, quien carga cada día con el peso de saber todo lo que va a pasar (tanto lo bueno como lo malo) y de todos modos decide mantenerse optimista y hacer felices a sus seres queridos. De los actores secundarios en esta serie, Greene es la que más deseamos ver de nuevo en otros proyectos.
 
En Alice, Ashley Greene interpreta el mejor personaje de toda la saga. (FOTO: Summit Entertainment.)
 
El resto del elenco no mencionado también deja su marca, entre ellos los jóvenes veteranos Joe Anderson, Casey LaBow, Lee Pace y MyAnna Buring como parte de los nuevos aliados. Mis favoritos son Guri Weinberg y Noel Fisher como Stefan y Vladimir, una posible pareja íntima de vampiros romaníes que sólo asisten para darles una paliza a los Volturi. Me alienta pensar que existan parejas gay en el mundo de los vampiros donde no todo trate de lo "físico".
 
En fin, Breaking Dawn, Part 2 es un filme que da lo que promete, pero no como su expectador lo espera. De ninguna manera convenceré a quienes estén predispuestos con esta serie para público femenino, pero los novios, esposos y amigos leales que acompañarán cabizbajos a sus media naranjas a verla pueden estar seguros de que no les irá tan mal como creen. Los defensores de Twilight reciben un capítulo final decorado con broche de oro. Los detractores podrán conformarse de que ya todo terminó. A ambos grupos les deseo todo lo mejor, pues seguro nos reencontraremos cuando estrenen 50 Shades of Grey. Si los chicos del gremio me lo permiten.

Se estrena este sábado 17 como parte del Maratón Twilight en los Caribbean Cinemas de Galería 360. Luego estará en exhibición desde el 22 de noviembre en todos los Caribbean Cinemas.
 

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