Según la Brain Gym International, éste método ha venido a prolongar la salud mental de los individuos. Multiples investigaciones y avances en neurociencia han demostrado la complejidad del cerebro humano y cómo funciona la mente y esas conexiones que hacen posible, entre otras cosas, los movimientos físicos. Del mismo modo, el estudio de enfermedades como la demencia o el Alzheimer revelan la delgada línea que une al cerebro con el cuerpo y brindan la oportunidad de conocer lo que debemos hacer para prevenir trastornos relacionados con la psiquis y para mantener nuestras facultades en perfecto estado, pese al paso del tiempo. La gimnasia mental o cerebral como también se le conoce, es una disciplina de ejercitación y estimulación intelectual en la que a través de actividades flexibles y otras tareas sencillas nuestro cerebro logra permanecer en condiciones óptimas. Ésta crea un vínculo que ayuda a mantener en buen estado todas las ‘vías’ nerviosas/neurológicas que unen el cerebro y el cuerpo. En otras palabras, las ‘acrobacias’ logradas por las técnicas de ejercicio mental tienen una reacción física en el cerebro que lo mantiene diligente y dinámico. La componen 26 movimientos corporales que están divididos en tres dimensiones, cada una de ellas activa una área específica del cerebro. Estos ejercicios con repercusión son especialmente recomendados por expertos porque activan o interconectan los dos hemisferios que componen nuestro cerebro, influyendo en funciones vitales para nuestro desarrollo como son la atención, la concentración, la manutención de una buena memoria visual y auditiva, así como también la agilidad mental, que conlleva a tener una mente sana y equilibrada donde fluyen las ideas y se piensa mejor. Algunos de estos ejercicios están disponibles en la web y otros de manera general, se encuentran recopilados en el libro Gimnasia Mental de Luz María Ibarra. A continuación citaremos dos de estos movimientos desarrollados por el precursor de la gimnasia mental, el Doctor Paul E. Dennison, profesor de la Universidad de California, quien junto a su esposa Gail Dennison, hizo sus primeros hallazgos a mediados de los años sesenta implementando este método para tratar afecciones como la dislexia, el déficit de atención y la hiperactividad.
• El espantado: consiste en pararse con las piernas separadas, brazos estirados y las manos extendidas con los dedos abiertos al máximo. La lengua debe estar pegada al paladar y los ojos cerrados. Lentamente, sube los brazos, empínate, arquea la nuca y trata de retener la respiración durante seis segundos. Practicarlo disminuye tus niveles de estrés, proporciona relajación y energía.
• Marcha cruzada: Toca la rodilla derecha con la mano izquierda y la rodilla izquierda con la mano derecha. Se pueden hacer de pie, sentados o acostados, también podemos variar el ejercicio al tocar con las manos la punta de cada pie, se puede hacer al ritmo de música o con los ojos cerrados. Este paso activa los hemisferios del cerebro y ayuda a una mejor concentración.
La persona que realiza gimnasia mental aumenta la capacidad de interrelación entre ambos hemisferios de su cerebro y a medida que esto sucede lo fortalece, asegurando la salud síquica. Otros beneficios de estas actividades de estimulación cerebral, es que liberan la tensión y ansiedad propias de la vida moderna, los cuales hacen que áreas de nuestros cerebros se desconecten.
Gracias a ella el cerebro logra un aumento significativo en la ejecución de actividades mentales superiores, aprendemos a concentrarnos en cualquier momento y mejor, ampliamos la capacidad de entendimiento, la agudeza mental y obtenemos notables progresos en la coordinación física.