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Amado horror

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EN EL CINE, LA LITERATURA Y LOS VIDEOJUEGOS EL TERROR ES UNO DE LOS GÉNEROS MÁS POPULARES. ESCALOFRÍOS, SUSTOS Y ANGUSTIA MUY RENTABLES PARA SUS CREADORES
Actualizado 24 de octubre, 2013
POR: Emilio Gómez FOTOS: Fuente externa

En esta época del año los escalofríos se ponen de moda. El Día de las Brujas o Halloween, copiado a los norteamericanos, y el Día de los muertos, de origen mexicano y celebrado a principios de noviembre, preparan el terreno para sacar a la luz de una manera divertida nuestros temores más profundos. Para esto nos valemos de disfraces, películas, libros y videojuegos de terror: nuestras fuentes de susto preferidas.

En definitiva, los humanos amamos el horror. La pregunta es, ¿por qué? ¿Qué es lo que nos lleva a someternos a experiencias de este tipo, que aparentan ser desagradables?

Miedo heredado
Establezcamos primero qué se entiende como “horror”. La Real Academia de la Lengua lo define como “un sentimiento intenso causado por una cosa terrible y espantosa, ordinariamente acompañado de estremecimiento y de temor”. El género del horror es aquel cuyos relatos provocan dicho sentimiento.

En el arte cinematográfico encontramos inolvidables piezas de este género. Por un lado están las historias excesivamente gráficas, como Friday The 13th, The Texas Chainsaw Massacre y A Nightmare on Elm Street, y por otro, las que dejan casi todo el terror a la imaginación, como Rosemary’s Baby y los libros de Stephen King. Cada vertiente tiene sus defensores, pero los mejores de estos relatos suelen ser una combinación de ambas, como The Exorcist, Psycho, The Shining, The Conjuring y The Silence Of The Lambs. También existen buenos ejemplos de esto en la televisión con series como American Horror Story y The Walking Dead.

La enfermera, uno de los personajes de la serie Silent Hill. (FOTO: Konami.)

Con el avance de la tecnología hoy es posible incluso habitar dentro de nuestra propia historia de horror. Videojuegos como Dead Space, Resident Evil, Left 4 Dead, Fatal Frame, BioShock, Amnesia, F.E.A.R., Alan Wake y Dead Rising nos permiten sobrevivir a nuestras peores pesadillas.

Ahora bien, ¿qué nos motiva a leer a H.P. Lovecraft, visitar Silent Hill o presenciar a Chucky, Freddy, Michael Myers, Jason, Jigsaw o Hannibal Lecter en la oscuridad?

Para James Cameron—director de Aliens, The Terminator y Avatar—la respuesta está en nuestro pasado. “Nuestros ancestros fueron sobrevivientes, por tanto estamos aquí. Existe entonces algo conectado a nuestro cerebro reptil que nos hace identificarnos a la idea de ser perseguidos”, sostiene el realizador.

Muchas de estas historias de miedo, aunque no lo parezca, tienen un atractivo intelectual como advertencias o críticas sociales. Frankenstein, por ejemplo, es un aviso contra los excesos de la ciencia; los vampiros y los asesinos slasher representan las enfermedades y los peligros que esconde el sexo juvenil, mientras que Dawn Of The Dead es una crítica al consumismo. Por su parte, todas las versiones y secuelas de The Thing e Invasion of the Body Snatchers arrastran en su concepto los temores a la "amenaza" comunista de la década de los 50. The Cabin in the Woods, un estreno reciente cortesía de Joss Whedon (The Avengers) y Drew Goddard (Cloverfield), no cuenta con tales alusiones, pero pretende ser la definitiva película de terror cuya trama justifica la necesidad de todas las anteriores. Sirve a la vez como una carta de amor y una crítica al género en sí.

Cóctel de horror, protagonizado por Freddy Krueger, Jason, Tetsuo, la criatura de Alien, Ash de Evil Dead, el monstruo de Frankenstein y el sufrido Padre Merrin de The Exorcist. (FOTOMONTAJE: Roberto Severino.)

Fieles al espanto
Curiosamente, Alfred Hitchcock veía el horror como un servicio público. “Mi objetivo es proporcionar a la audiencia sustos benéficos. Ya no somos capaces de ponernos la carne de gallina instintivamente”, decía el maestro del suspenso. Servir escalofríos en bandeja de plata a la audiencia era un verdadero placer para el director de Psycho. “Me deleito al dirigir a los espectadores como si tocara el piano”, expresaba. Dos películas sobre el director, Hitchcock y The Girl, fueron lanzadas en 2012 y ambas aluden al supuesto deseo de manipulación o maltrato del reconocido realizador británico.

Otra inquietud presente es la razón que lleva a los creadores a elegir este género para contar sus historias. Lejos de motivos románticos, el factor principal es el dinero, pues el horror tiene un público preestablecido y fiel. “Los hombres jóvenes y algunas veces las mujeres también, buscan emociones fuertes y disfrutan de experiencias intensas”, explica el autor Marvin Zuckerman. El gusto del público se hace más sofisticado a medida que gana edad, pero por igual persiguen vivir el espanto de cerca, aunque sea de una manera más interna. “El espectador busca emociones y tiene la habilidad de ponerse en los zapatos del personaje mientras avanza la escalofriante historia”, afirma Zuckerman. Eso explica el porqué hasta directores de renombre como James Mangold (Identity), David Fincher (Zodiac) y Alfonso Cuarón (Gravity) no pueden resistirse a recurrir al horror en ocasiones.

Cuando Bruce Campbell y Sam Raimi decidieron hacer cine, notaron que pocas películas de horror contenían actores de renombre, vestuarios elaborados o locales exóticos que encarecieran su presupuesto, según cuenta Campbell en su biografía If Chins Could Kill. Esto los motivó a hacer The Evil Dead, hoy un clásico de culto junto a sus secuelas. Raimi, ahora un realizador de renombre gracias a la trilogía Spider-Man, aún siente la necesidad de asustar (Drag Me to Hell) y recientemente hasta produjo un remake de su concepto original, dirigido por Fede Álvarez.

Dos jóvenes, un sueño, múltiples cubetas de sangre: El actor Bruce Campbell y el director
Sam Raimi durante la filmación de The Evil Dead. (FOTO: Fuente externa.)

En el cine local, Rogert y Frankeli Bencosme eligieron el terror por razones económicas. Pensaban filmar una comedia pero rechazaron la idea al investigar los márgenes de ganancia que arrojaba el horror, lo que recordó a Frankeli un relato sobre una niña poseída en Moca. Fue así como reunieron 100,000 dólares y se fueron al campo. El resultado fue Andrea. De forma similar, el director Francisco Disla confió en el éxito financiero de una película de miedo en el mercado dominicano. Inspirado en las atrocidades verdaderas cometidas en el país durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo y en leyendas coloquiales como la de Papá Liborio, Disla nos ofreció El hoyo del Diablo en 2012, la más reciente entrega dominicana dentro del género.

El horror, además, da a conocer a jóvenes escritores y directores. Steven Spielberg comenzó dirigiendo variaciones del género como Duel, donde narra la historia de un conductor perseguido en la autopista por un misterioso camión de carga. El talento que demostró en esa pieza le obtuvo el trabajo de su primer gran éxito, Jaws, el pionero de los blockbusters de verano y uno de los mejores y más conocidos filmes de terror. Eli Roth (Hostel), James Wan (Insidious), Oren Peli (Paranormal Activity), Jaume Collet-Serra (Orphan), Scott Derrickson (Sinister), Rob Marshall (The Descent), Jaume Balagueró ([REC]), Alexandre Aja (Piranha 3D), Adam Green (Frozen) y el equipo tras la serie V/H/S están entre los cineastas de la generación actual de miedo dispuestos a todo por destacarse.

Susto compartido
No siempre tiene que ver con el interés, sin embargo. El horror puede ser una actividad social y las mentes creativas de la Internet no se quedan atrás en generar nuevos personajes e historias tenebrosas. En junio de 2009 un usuario conocido como Eric “Victor Surge” Knudson participó en un concurso de manipulación fotográfica para el sitio web Something Awful. Surge retocó unas fotos antiguas de niños en el parque y les incluyó una figura misteriosa de estatura exagerada en traje de vestir, sin rasgos faciales algunos y a veces con tentáculos. El personaje fue un éxito viral instantáneo y fue bautizado Slender Man (el hombre esbelto). Otros individuos en la web han desarrollado historias sobre este espectro oscuro y hasta series completas en YouTube, siendo la más famosa Marble Hornets, la saga de un joven que investiga la aparición de la criatura en el pietaje de la película filmada por su amigo desaparecido. “Slendy”, como lo han apodado, hasta cuenta con múltiples videojuegos gratuitos como Slender donde los jugadores deben encontrar las páginas de un diario entre bosques oscuros y locales abandonados antes de que el monstruo los atrape. De hecho, Mark “AgentParsec” Hadley, el diseñador de ese juego, colaboró junto a Knudson, creador del personaje, y los guionistas de Marble Hornets para Slender: The Arrival, una versión reimaginada, completa e interactiva de la leyenda del lánguido ente “descarado”. Podrá ser jugado desde este 28 de octubre en computadoras personales utilizando el Oculus Rift, un accesorio de realidad virtual, para aquellos valientes que se atrevan a enfrentarlo en directo.

"Slender Man", el nuevo… ¿rostro?… del horror. (ILUSTRACIÓN: Kofeyshka/DeviantArt.)

¿Escalofrío necesario?
La experiencia ha demostrado que mientras más sustos nos dan en nuestros medios de entretenimiento, más los pedimos, hasta el punto de no ser afectados por ellos. “¿Está la gente tan insensible? ¿Necesita de filmes tan intensos para poder experimentar sentimiento alguno?”, se cuestionó una vez el crítico de cine Roger Ebert.

Lo que nos hace preguntar, ¿es necesario que exista el horror? Por un lado, puede que “consumirlo” sea una forma de conocer nuestra naturaleza secreta, de canalizar nuestros miedos infantiles o de enfrentar nuestros demonios. Es probable que llene un vacío emocional en nuestras vidas cotidianas.

Pero en definitiva la razón para amar el horror es individual. Lo seguro es que seguirá siendo un género popular.

Quizás la explicación de Ebert es la más apropiada: “A veces queremos ser entretenidos. A veces queremos escapar. A veces queremos reír o llorar. Y a veces queremos asustarnos”.

+JOYAS TERRORÍFICAS

Estas excelentes opciones pasadas aún tienen el poder de estremecernos.

CINE: TETSUO, POR SHINYA TSUKAMOTO
El menos conocido y el más escalofriante filme de horror japonés.
LIBRO: FIRESTARTER (OJOS DE FUEGO), POR STEPHEN KING
Estremécete con los deseos internos de John Rainbird contra la pequeña pirómana Charlie.
VIDEOJUEGO: QUAKE (PRIMERA PARTE), POR ID SOFTWARE
No será el juego más nuevo o tenebroso, pero su ambientación es única.
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